El Ministro de Transporte y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha anunciado un acuerdo con el Govern para la construcción de la B-40, Autovía Orbital de Barcelona o Cuarto Cinturón entre Sabadell y Terrassa. Lo ha dicho este viernes durante la inauguración del nuevo tramo de la B-40 entre Olesa de Montserrat y Viladecavalls, junto al delegado del Gobierno, Carlos Prieto, entre otros.

La entrada en funcionamiento de este tramo hace que la B-40 permita ya la circulación hasta Terrassa. Ahora, el próximo tramo, es el que debe comunicar Terrassa con Sabadell y Castellar del Vallès, la también denominada Ronda Norte.

Puente ha explicado que tras el acuerdo con el Govern de la Generalitat sobre la B-40 entre Terrassa y Sabadell se puede iniciar la tramitación del convenio, aunque ha evitado dar un plazo para que la obra sea una realidad.

Ha asegurado que el convenio contempla las mismas condiciones que el protocolo firmado el pasado verano, por lo que el Gobierno se hará cargo de los 200 millones de euros de inversión necesaria y la Generalitat redactará los estudios y proyectos correspondientes.

El ministro ha señalado que la vía será de titularidad estatal, por lo que la aprobación definitiva de los proyectos “recaerá en el Ministerio” y que, cuando esté construida, se discutirá si conviene o no la cesión a la Generalitat.

Preguntado por el tramo de la B-40 hasta Granollers, Puente ha dicho que no está contemplado en este acuerdo y que “hay tramos con mayor y menor consenso”.

Sobre la capacidad que deberá tener la vía, ha dicho que será el Ministerio el que de el visto bueno al proyecto y que la B-40 “requiere una capacidad que no daría una ronda urbana” y que no será una infraestructura de carácter urbano.

INAUGURADO EL TRAMO

Puente ha inaugurado este viernes el nuevo tramo de la B-40 entre Olesa de Montserrat y Viladecavalls, un tramo de 6,2 kilómetros cuyas obras comenzaron en 2009 y que ha sufrido varios retrasos. Durante la inauguración se han producido protestas de grupos contrarios al Cuarto Cinturón.

Los trabajos se pararon entre 2010 y en 2015, y el coste final ha sido de 293 millones de euros, incluidas las expropiaciones y otros gastos.

Puente ha explicado que se calcula que 43.000 vehículos usarán este nuevo tramo cada día, de los que el 20% serán pesados, algo que permitirá “aliviar” el tráfico de la AP-7.

Las estimaciones son que permitirá reducir las emisiones de dióxido de carbono de 28.000 toneladas “solo el primer año”, por lo que Puente ha reclamado que se tengan en cuenta todas las variables a la hora de calcular el impacto de una nueva infraestructura.