Los actores metidos en las celdas durante un rodaje. Foto: Ajt. de Montornès

Barcelona es desde hace años el lugar preferido para rodar anuncios, series y vídeos de marca en Cataluña. Pero filmar en la ciudad es cada vez más complicado. Los permisos son complejos, las calles están llenas de turistas y los lugares más conocidos ya han salido mil veces en pantalla. Por eso, muchas productoras buscan alternativas. Y las encuentran a media hora en coche: en el Vallès.

El Vallès tiene más tradición audiovisual de lo que parece. Terrassa fue declarada Ciudad de Cine por la UNESCO en 2017. Allí se encuentra el Parc Audiovisual de Catalunya, situado en el antiguo Hospital del Tòrax. Este edificio es hoy uno de los escenarios más utilizados del sector audiovisual español. Cada año se ruedan allí series, películas y anuncios, aunque la mayoría de los espectadores no lo sabe.

En el Vallès Oriental destaca el Circuit de Barcelona-Catalunya de Montmeló. El circuito no solo acoge la Fórmula 1 y MotoGP. También es un lugar habitual para marcas de coches de todo el mundo, que lo utilizan para grabar sus campañas publicitarias.

Además, la zona ofrece mucha variedad en poco espacio. El Montseny, reserva de la biosfera, tiene bosques y nieblas que en pantalla podrían pasar por el norte de Europa. Granollers conserva la Porxada y un casco antiguo que sirven para ambientar otras épocas. Los polígonos industriales de Mollet, Parets o Montcada dan el aspecto urbano e industrial que buscan muchas producciones actuales. También hay masías, viñedos y pueblos pequeños a pocos minutos de la autopista. En un radio de veinte kilómetros, un equipo puede pasar de un paisaje rural a una nave industrial sin perder horas en desplazamientos. Para un productor, eso ahorra tiempo y dinero.

Las administraciones también ayudan. La Catalunya Film Commission coordina una red de cerca de 200 municipios “film friendly” en toda Cataluña. Estos municipios facilitan los permisos y las localizaciones a las productoras. Producciones internacionales como la serie de Netflix “Who Is Erin Carter?” ya han rodado en Cataluña gracias a esta combinación de paisajes, equipos técnicos con experiencia e incentivos fiscales.

Para los municipios, cada rodaje supone ingresos: noches de hotel, catering, figurantes locales, alquiler de espacios y publicidad para la zona. El Gran Premio de Montmeló demuestra cada año que la zona puede recibir grandes eventos. Un rodaje es mucho más pequeño y discreto: deja dinero y no provoca atascos. Además, un rodaje da a conocer la zona: un paisaje que aparece en una serie o un anuncio puede atraer visitantes después.

Detrás de cada rodaje hay semanas de trabajo: buscar localizaciones, pedir permisos, organizar el casting y planificar la grabación. De eso se encargan productoras especializadas. Una productora de vídeo en Barcelona como Sierra Production House, con oficinas en Barcelona y Ámsterdam, hace este trabajo para marcas internacionales. Gran parte de su labor consiste en encontrar escenarios nuevos a menos de una hora de la ciudad. Estas empresas conocen el territorio y saben qué lugares funcionan delante de la cámara. Y cada vez más, esa búsqueda termina en el Vallès.

Así que no se extrañe si un día ve camiones de producción y mesas de catering en la plaza de su pueblo. Puede que el Vallès esté haciendo de pueblo francés, de carretera americana o, simplemente, de sí mismo.