Granollers tiene orgullo de ser una ciudad importante, dejé a Lleida en octubre de 1975 dejando atrás mi pasado. Lleida es mi patria, Granollers es mi patria de adopción. Cuando me fui los leridanos no tenían orgullo de serlo. Ahora sí, pero en ésta ciudad sentía orgulloso de serlo. Granollers, durante el franquismo era envidiada por Mataró y Vic porque era la puerta de la Gran Barcelona.
El alcalde la ciudad, Francisco Llobet Arnán, estuvo en 1976 en el Pabellón de Congresos de Madrid con los cincuenta y dos alcaldes de todas las capitales de provincia. El alcalde Llobet era el único primer edil de una ciudad sin ser capital. Me lo contó él con orgullo.
Granollers tenía prestigio. ¿Porqué lo tenía?
De adolescente conocía esta ciudad por cuatro cosas dos deportivas (el BM Granollers y el Básquet Granollers, que jugaban en la División de Honor que era sorprendente para una ciudad 40.000 habitantes, hoy tiene más de 60.000). El Atlético de Madrid era el principal rival. El Barça compró a todos los jugadores, el entrenador y al presidente para hacerse fuerte, habló de hace cincuenta años. El presidente del Real Madrid elimino a su equipo por la vergüenza de los merengues por haber sido eliminados por una ciudad menor. Esta historia la conozco porque en 1984 escribí la Historia del Club entrevistando a todos los presidentes, el primero de ellos mi presidente de la Revista del Vallés, Ramón Sobrevía. El Club nació del Frente de Juventudes…
Conocía esta ciudad por la Fira de L’Ascensió que en los 40 el cacique de la comarca, Mariano Ganduxer, era popularmente conocido como ‘rey de la patata fue a la Semana Santa de Sevilla para ver en vivo y en directo esa Feria, fue con el padre del señor Llobet que era veterinario como su hijo
Y luego por la fábrica de los Camp, Colón y Elena que financiaban al BM Granollers. Por eso el orgullo de la ciudad.
Lo pueden leer en HISTORIAS Y LEYENDAS DE GRANOLLEIG tyep.net o en la LLIBRERIA CARBÓ
Roberto Giménez


