
Platón escribió que la verdad está en el punto medio entre dos extremos que no es el centro, el centro no existe, aunque tiene buena fama. El sabio griego no era infalible, nadie lo es ni el Papa de Roma, es un dogma de la teología católica, pero la Iglesia Universal también se equivoca.
Los curas que de niños creíamos que tenían bula papal y pasaporte sin peaje para subir al cielo los mirábamos con envidia, besando su anillo cuando nos cruzábamos en la calle.
El filósofo Platón también se equivocó porque en su gran libro político, la República, los griegos le dieron el visto bueno para poder aplicar su teoría en la ciudad Estado de Siracusa, y sus ciudadanos le quisieron moler a palos, porque distinta cosa es la letra y la praxis.
Nada tiene que ver las enseñanzas de Jesús, volviendo a la Iglesia, con la santa Inquisición que de santa sólo tiene el nombre…
Pero no me quiero ir por los cerros del Montseny sino de la política nacional, y hoy no quiero hablar del ‘puto virus’ que nos tiene helados en este mayo de verano que a casi todos nos tiene cabreados; sino de los ‘putos’ políticos y la oposición a todos sin excepción les reduciría el sueldo porque el 80% están confinados en sus casas, como el resto de los mortales. A mi me duele España porque la quiero…
Envidio a todos los Estados porque reman en la misma dirección pero aquí nos clavamos un puñal unos por la cara (gobierno versus oposición, PP y VOX) y por la espalda (los socios de gobierno: PSOE versus PODEMOS y Bildu). Por la espalda es a traición…
No quiero dramatizar pero así lo veo: el gobierno de los constitucionalistas del PSOE y la banda del (sin) Iglesias es una orquesta que desafina hasta decir basta, que tiene su contrapunto en una respetable mujer: la ministra de Economía, Nadia Calviño, que se ha enfrentado al iluminado coletas que aspira como todo buen comunista a empobrecer la nación.
Tampoco hay solución en la derecha que rivalizan a ver quien gana: Casado o Abascal. Me gustaría que el presidente gallego mandará en el PP.
En éste caso Ciudadanos ha acertado al permitir prolongar quince días el estado de Urgencia.
Me duele éste momento por la incapacidad de los políticos de tercera….
Roberto Giménez

