Quien tiene boca se equivoca. En mis casi treinta años de director de la Revista del Vallès me equivocado más veces que lo quisiera. Soy hombre que criticado a todos los alcaldes de Granollers desde 1983 hasta diciembre del 2012 cuando lo deje. En junio se lo dije al alcalde Mayoral en la última entrevista en su despacho de alcaldía. Viendo mi cojera me pregunto si había tenido un accidente y le contesté con una irónica sonrisa que no, que tenía una enfermera rara hereditaria que sólo afecta a tres de cada 100.000. Es como si un loco estuviera en el Camp Nou y me matará. Se quedó en silencio, como político no tenía palabras…
Mi concepción del periodismo es criticar el poder, es la forma de entender mi profesión. Siempre he sido independiente en estos casi treinta años.
He criticado al primer alcalde socialista, Rafael Ballús y con el segundo, Josep Pujadas, fui injusto porque es una persona. Critiqué al convergente Josep Serratusell que me dijo que había buscando micrófonos debajo de la mesa de la junta de gobierno y también a Josep Mayoral que un viernes me llamo a las nueve de la mañana pegando la bronca porque su madre le había preguntado por una enfermedad de un funcionario que estaba bien informado…
En 2003, a principios del año, un confidente me dijo que Miquel Iceta había decidido ‘que un 95% de posibilidades Jordi Terrades’ iba a ser el nuevo alcalde.
Tenía que haberlo sido en 1979, en Canovelles, pero no pudo serlo porque en ese año estaba haciendo la mili, como yo. Somos de la misma generación…
Roberto Giménez


