
La Ministra de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, confirmó ayer martes que el Consejo de Ministros autorizará el contrato de ejecución de las obras de soterramiento de la R2 de Moncada i Reixac y su nueva estación.
Sánchez dejó claro también que en su redacción se han ido incorporando cambios y modificaciones (propias tanto del vecindario como del propio consistorio) para encontrar la mejor solución para el municipio. De esta forma subraya que “es un paso más de una reivindicación histórica, pero no es un paso cualquiera, ya que con este acuerdo el gobierno de España convierte un proyecto en una realidad”.
Hay que tener en cuenta que es la primera vez en la historia que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) incorporarán el coste total del proyecto del soterramiento de la línea R2 a su paso por Montcada i Reixac (387 millones de euros) en una partida desglosada para los próximos años.
Con este proyecto, pues, se garantiza la permeabilidad total entre las dos zonas del casco urbano –divididas históricamente por las vías– y se podrá construir una nueva estación más moderna. Cabe destacar también que eliminando la barrera física de la R2 y los pasos a nivel no sólo se evitará el impacto visual y acústico de los trenes, sino que se conseguirán evitar mayores pérdidas humanas.
La alcaldesa de Montcada i Reixac, Laura Campos, ha afirmado que “el soterramiento es una realidad que hoy llega a un punto de no retorno”. Campos ha dado las gracias a la ciudadanía ya la Plataforma Tracte Just Soterrament Total porque “nunca ha tirado la toalla en esta reivindicación justa” y ha añadido que “Montcada i Reixac es un pueblo luchador nunca se nos ha regalado nada y que ha sabido transformar la rabia y la indignación en lucha alentada”. La alcaldesa también ha tenido un recuerdo para las 176 víctimas del tren en el municipio “para quien el soterramiento llega demasiado tarde”.
Campos ha indicado que el soterramiento implicará un gran cambio que permitirá cohesionar el municipio territorial y socialmente y ha explicado que “a partir de ahora se tendrán que cambiar de nuestro vocabulario expresiones como ‘eso no lo veré nunca’ por ‘ahora sí, ¡por fin soterramiento!’”.



