Mi generación es la que manda. Me explico: no es que mande porque es porque sea mi generación sino porque tiene la edad de mandar. Le toca para hacerlo por biología. Esa que creció con los ecos de la rebelión estudiantil parisina del 68 de Katmandú como la meca espiritual, y la marihuana y el hachís como instrumento de lucha contra el Sistema, yo nunca fumé.
Parte de mi generación entendía a ETA porque luchaba contra la Dictadura de 40 años y la Libertad, y si mataba hasta pacíficos conciudadanos decían que algo habrían hecho.
La revolución cultural de Mao que en los años 60 asesino a ochenta millones de chinos y dentro del bloque comunista el Estado a imitar era el de Tito que había conseguido que se había conseguido la autogestión de las fabricas y en el que las diversas nacionalidades vivían en armonía albano-kosovaros, croatas, bosnios y serbios, se respetaban. Autogestión era el tótem.
El único Partido que existía contra Franco, tenía su sede nacional en la democrática Rumania de Ceaucescu desde los antifranquistas escuchaban de amagatis las ondas de la Libertad de la Radio Pirenaica que todas las noches la radio emitía en voz baja (como en la guerra civil que la República quitaba las radios para que los oyentes no pudieran oír el parte de RADIO NACIONAL , desde Burgos, en 1936 a 1939 en la zona roja nadie podía tener una radio porque el enemigo entraba en tu cama.
Los sindicatos no podían ser reivindicativos, tenían que ser revolucionarios. De hecho, la democracia burguesa a la que nos llevaba a la transición política era un tránsito para llegar a esa arcadia feliz del comunismo libertario en el que todos seríamos iguales y libres, sin distinción.
Las chicas no llevaban porque era un prenda machista. Es la Generación Podemos, nada está inventado…
PD. Es el inicio de un capítulo de Memoria de un Director del libro HISTORIAS Y LEYENDAS DE GRANOLLEIG que pueden leerlo en Tyep.net de Roberto Giménez o en Lliberia Carbó de Granollers…
Roberto Giménez


