Roberto Giménez

En Catalunya esta semana tenemos una radical triple tormenta perfecta a nivel nacional el PSOE Pedro Sánchez se llevan a el perro y gato enrrabiados también el gato furo, que no romperán  porque ambos se necesitan como el imán y el clavo, que es la pesadilla de Pablo Iglesias que sangra al presidente  socialista cuando dice que la democracia española deja mucho que desear, la banda PODEMOS es el auténtico caballo de Troya. El PSOE habría preferido pactar con Ciudadanos. Por eso los independistas aplauden con las orejas, y hasta los rusos del zar Putin se ríen de Josep Borrell.

Las elecciones catalanas del 14-F que serán las menos enamoradas de la historia por esta pelea de gallos que hemos visto por TV3 y la SEXTA no los he visto por receta facultativa porque tengo la tensión alta, metafóricamente, por el cerco sanitario independentista  contra Salvador Illa por no haberse hecho el voluntario análisis del que estoy seguro que no está vacunado ni saldrá positivo. 

Todos coinciden: el bloque independentistas, y Ciutadans, PP y VOX, que dicen las encuestas que superará a los de Casado. El Partido Popular necesita al presidente gallego para recuperar el palacio de la Moncloa.

Y el tercer frente abierto es la epidemia que nos hace a todos llevar el antipático bozal durante todo el año produciendo porque los separatistas han radicalizado la política. Cientos de miles de muertos y el derrumbe de la economía occidental la más importante tras la II Guerra Mundial.

 Sales a la calle y la percepción que recibes es de una tristeza total: el 30% de los establecimientos cerrados como si la peste negra hubiese llegado a Occidente. Lo único bueno es que hemos dejar ver al impresentable Donald Trump, lo único positivo del año pasado. En Catalunya el 30% de los jóvenes están en paro, la pobreza va a más…

Pedro Sánchez miente más que Pinocho cuando nos dice con una sonrisa impostada que éste año será el de la vacunación y la recuperación económica el guapo Pedro con la joroba del ex Iglesias.

En Catalunya todo es mas malo, como en toda España, uno y otro es lo mismo pero agravado con la hiel del separatismo que es el vinagre que nos duele.

El único consuelo que tenemos los constitucionalistas es que los indepes no se saldrán con su sueño (la independencia).

En éste sentido estoy tranquilo. Ya hemos votado por correo.

Roberto Giménez