Roberto Giménez

Este artículo casi nadie le gustará políticamente, vayan prevenidos porque va a contracorriente: no me gusta ningún partido. Alguna vez le digo a mis amigos que no quiero que triunfen los míos porque también los criticaré. No es el paraíso lo que persigo en la Tierra, porque lo que no puede ser es imposible.

Soy español y catalán, amo a Catalunya, pero no me gustan los que mandan. Nunca me han gustado Jordi Pujol, Josep Tarradellas me caía mejor, Pasqual Maragall, José Montilla, Artur Mas por ser nacionalista, y ahora neo separatista, Carles Puigdemont, por ser un ex de Terra Lluire ni su sacristán…

Tampoco me han gustado Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar, ZP, Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez.

Menos Franco, y antes en la República Largo Caballero que no merece una calle. El único que me gustaba era Niceto Alcalá Zamora, el presidente que fue cesado por el Frente Popular por el pecado de ser un republicano centrista, aquella España estaba dividida en dos, y mucho odio…

Históricamente admiro a Viriato, el Mío Cid, Isabel la Católica, a Alfonso X el Sabio, el emperador Carlos I de España y V de Alemania, y a Carlos III, el mejor Borbón que hemos  tenido.

Felipe VI apunta buenas maneras pero aún es muy temprano…

Dejo la Historia para volver al presente. No me gusta el presidente del gobierno porque tiene una alianza de gobierno  con Pablo Iglesias y ha pactado los presupuestos del Estado con Bildu, que no ha pedido perdón por ETA, y ERC, con estos socios España esta condenada al fracaso…

Tampoco me gusta la Ley Educación Celaá no sólo porque ha mandado PODEMOS no existe ningún Estado del mundo que en cuarenta años la Ley de educación  haya cambiado ocho veces y volverá a cambiar cuando llegue otro gobierno. No me gusta que se pueda pasar el curso sin aprobar.

Mi generación estudió con la primera Ley de Educación aprobada por la reina Isabel II del ministro Moyano de 1857, que fue sustituida por la Ley Villar Palasí de 1970, que introdujo la EGB. Mi generación estudio seis años de bachilleratos, cuatro años de elemental y dos de superior.

La Ley de Educación de Finlandia, esta considerara la mejor del mundo, empezó tras la II Guerra Mundial pero yo prefiero la alemana por el efecto práctico germano que me gustaría aquí.

Me gusta el gobierno alemán por su Gran Coalición  imposible en nuestra nación,  y el valor de la presidenta.

Roberto Giménez