
Esta semana se han producido dos cosas importantes en la política española y catalana, al margen del puto virus mundial ayer sábado, día de mi cumpleaños afectó a mi familia, no por la salud haciendo bueno la célebre Ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá peor. Es una Ley depresiva…
Esta semana dos cuestiones políticas coincidieron caprichosamente el miércoles, el día después del martes y 13, yo no soy conspiranoico, al contrario el 13 me gusta, y tengo motivos personales…
Las coincidencias políticas son la condena al PP de Mariano Rajoy, la de Pablo Casado me gusta menos lo que demuestra que la Justicia es independiente del poder ejecutivo porque si Rajoy mandara la sentencia sería la misma.
La mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, pasará una buena temporada en el trullo pese a las amenazas de su marido Luis, el tesorero corrupto del PP. El vergonzoso pacto inconstitucional de ésta semana entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que ha merecido la crítica del oficioso progubernamental en un editorial de EL PAIS titulado: NO ES ESO. Del presidente del gobierno no me fio…
Éste miércoles se ha cumplido un año de la justa sentencia del Tribunal Supremo de la efímera declaración de independencia que hizo el Govern de la Generalitat no reconocida en el mundo ni por tate, que rompió a Catalunya en dos creando una cicatriz que nos duele y dolerá mucho tiempo porque condenará a dos o tres generaciones.
Ésta es una crisis que no tiene solución a la corta. Desgraciadamente, no existe receta. No hay alquimia que solucione el entuerto que ha hecho que amigos de toda la vida no hablemos de política.
Afortunadamente en Catalunya no hay los bárbaros del País Vasco. No hay sangre, sino tristeza. Es la herencia del Procés…
Roberto Giménez

