
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha colocado este miércoles la primera piedra de la nueva planta de Grifols en Lliçà de Vall, que prevé operar en 2030, generará 400 empleos directos y 1.000 indirectos y reforzará la capacidad de la compañía en Cataluña ante la demanda de medicamentos derivados del plasma en Europa.
Le han acompañado el ministro de Industria, Jordi Hereu; la consellera de Investigación de la Generalitat, Núria Montserrat; el alcalde de Lliçà de Vall, Xavier Castillejo; el delegado del Gobierno, Carlos Prieto; el presidente de la Cámara de Barcelona, Josep Santacreu; el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre. Entre los directivos de la compañía han estado el vicepresidente del consejo de administración, Raimon Grifols, y los consejeros Victor Grifols Deu, Albert Grifols Coma-Cros y Tomás Dagá.
Sánchez ha enfatizado la importancia del sector farmacéutico y biotecnológico español y ha afirmado que esta nueva planta supondrá «un salto cualitativo» para la compañía, convertida en una multinacional líder con una apuesta decidida por crecer y una valiente internacionalización.
También ha destacado que el proyecto contribuirá a fortalecer la «autonomía estratégica» de Europa a nivel sanitario, industrial y tecnológico, y ha añadido que el sector farmacéutico catalán y español es muy competitivo e internacionalizado.
El presidente ha asegurado que su Gobierno seguirá apoyando al sector, dentro de su Estrategia de la Industria Farmacéutica y el anteproyecto de ley de los medicamentos y los productos sanitarios.
El vicepresidente del consejo de administración, Raimon Grifols, ha destacado que la primera piedra simboliza la voluntad de «seguir creciendo desde el territorio, con una visión industrial al servicio de los pacientes», y que la planta contribuirá a reforzar la autonomía estratégica y la autosuficiencia en derivados del plasma en Europa.
La planta supone una inversión de 160 millones de euros en una primera fase y, una vez completado el proyecto, la instalación permitirá aumentar en 3 millones de litros la capacidad de fraccionamiento de plasma de Grifols en Europa, reforzando su capacidad para garantizar el suministro de medicamentos, como inmunoglobulinas y otros tratamientos derivados del plasma, ha explicado.
Las nuevas instalaciones de Lliçà de Vall se unirán al complejo de Grifols en Parets del Vallès para crear un hub tecnológico de 25 hectáreas entre ambas que contará con más de 3.700 empleados, 400 de ellos de nueva creación.
El nuevo centro contará con una planta de fraccionamiento de plasma, operaciones logísticas, un laboratorio de análisis y almacenes y un nuevo espacio para Grifols Engineering, que, como proveedor de instalaciones biofarmacéuticas, diseñará y construirá la ampliación de Lliçà.
El alcalde, Xavier Castillejo, ha asegurado que es un «día histórico» para el municipio, que con esta nueva construcción se sitúa en el mapa mundial de la industria biotecnológica, y ha celebrado la colaboración entre administraciones y empresas para hacerlo posible, informa Ep.
Junto a la primera piedra de la planta se ha depositado una caja con monedas de curso legal, una selección de la prensa del día con las principales cabeceras y los planos del proyecto.
El proyecto, designado estratégico por la Generalitat, se ha concebido como una instalación de nueva generación basada en un modelo de ‘smart factory’, y la compañía prevé cubrir el 100% de las operaciones con electricidad de origen renovable, y estudia integrar una planta de biogás que podría cubrir hasta el 30% de la demanda de gas natural.
El campus incorporará sistemas inteligentes de medición y gestión de recursos en un entorno digitalizado para optimizar el consumo energético y minimizar el uso innecesario de energía y agua: la compañía prevé mejorar la eficiencia energética de la planta en un 15%, reducir sus emisiones un 60% y lograr un ahorro de agua estimado del 20%.
El proyecto integrará prácticas de economía circular que permitirán reutilizar, reciclar, reparar y reaprovechar los materiales usados a lo largo de su ciclo de vida, y la planeada planta de biogás reforzaría ese enfoque circular al generar energía renovable a partir de subproductos del propio proceso industrial.



