No es la primera vez que en mis ripios cobra vida la figura del rapsoda; que con su verbo acaricia cada verso y cada estrofa con singular maestría.
He admirado a ellas y a ellos a lo largo de mi vida; algunos ya en el recuerdo aunque su huella está viva en el gesto y la palabra que dejaron de por vida.
En general el rapsoda decidor de sabia fina, es plural en cuanto a sexo que su voz es la que priva: sea hombre o mujer, sea niño o sea niña.
Hoy mis ripios han querido hablarles del rapsoda; esa figura que al nacer dice versos cuando llora. Se los dice a su madre que es la mujer que adora.