Aún conservo aquella rosa dentro de mi libro de versos que aquella tarde de mayo, me regalaste en silencio mientras besabas sus pétalos, como diciendo ¡te quiero!
Fue en el parque del silencio donde te leía versos, sentados en aquel banco a la sombra de un almendro y la hermosa rosa roja que acariciaban tus dedos.
Ha pasado tanto tiempo que apenas queda el recuerdo. Tal solo queda la rosa dentro de mi libro de versos y el aroma de tus labios, que aún se huele en sus pétalos.
Recuerdos de juventud que aún recuerdas siendo viejo contemplando el viejo libro, donde se hallan los pétalos. Hoy mi ripio es nostálgico, recordando aquellos tiempos.