El Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC), ente adscrito al Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, empezará esta primavera a estudiar el potencial de energía geotérmica profunda del subsuelo de Cànoves i Samalús, concretamente la procedente de aguas termales. Así, fruto de un convenio firmado entre el director del ICGC, Antonio Magariños, y el alcalde, Josep Cuch, se llevará a cabo un sondeo de prospección geológica a 550 metros de profundidad en el núcleo de Samalús para caracterizar las rocas existentes y obtener datos del subsuelo que permitan avanzar en el aprovechamiento de la geotermia.

La geotérmica es una fuente de energía renovable, limpia, sostenible, autóctona y de kilómetro cero que aprovecha el calor del subsuelo para proporcionar agua caliente para múltiples usos térmicos e incluso para la generación de electricidad. Según la temperatura de la que se aproveche este calor puede distinguirse entre la geotermia de origen superficial y de origen profundo.

En la geotermia superficial se aprovecha una temperatura del subsuelo, usualmente entre 16 y 25 grados centígrados y de media a 100 metros de profundidad, que no cambia ni en invierno ni en verano. Se aprovecha esta estabilidad para alimentar sistemas de climatización por edificios individuales y redes de calefacción y refrigeración urbanas, pero es necesario utilizar un mecanismo de bomba de calor para incrementar o rebajar la temperatura. Este tipo de geotermia puede implementarse casi en toda Cataluña, tanto en edificios residenciales como del sector terciario, y es la tecnología térmica más eficiente de todas.

La Red de Estaciones Geotérmicas de Cataluña (XEGCat) del ICGC incluye varios puntos de prospección a poca profundidad (hasta 100 metros) y en zonas urbanas. Los últimos puntos monitorizados que se incorporaron se sitúan en Vielha.

Geotermia profunda y de fuente termal

En cambio, la geotermia de origen profundo se encuentra a mucha mayor profundidad y la temperatura puede ir entre los 30 y más de 150 grados centígrados, lo que facilita su aprovechamiento sin necesidad de bombas de calor. Los usos de esta energía varían según la temperatura, pero pueden ir tanto para redes de calefacción y refrigeración, producción de alimentos (para calentar invernaderos, por ejemplo), usos industriales e incluso si se superan los 100 grados, para generar electricidad. En toda Cataluña, si se perfora a la profundidad adecuada, siempre se encuentra este tipo de recurso. El ICGC lo tiene catalogado en Recursos Geotérmicos de Origen Profundo en Cataluña (RGOPCat): síntesis de su potencial.

Es el caso de Cànoves i Samalús, donde se hará una prospección junto al campo de fútbol del Centro Cívico Xavier Flaquer i Juvany del núcleo de Samalús, en unos terrenos municipales, y a una profundidad de hasta 550 metros. El ICGC acaba de pujar los trabajos con la previsión de iniciar las prospecciones esta primavera. Una vez ejecutada, la instalación quedará integrada en el entorno.

El lugar escogido, además de no ubicarse en una zona urbana, responde a una característica peculiar y todavía poco estudiada: la presencia de aguas termales. Estas aguas constituyen una manifestación directa del calor procedente del subsuelo profundo, que asciende hacia niveles superficiales mediante la circulación de agua subterránea a través de capas más permeables. Este tipo de energía geotérmica, todavía poco aprovechada en Cataluña, se ha destinado tradicionalmente para usos lúdicos y medicinales en balnearios, aunque ofrece una gran variedad de otras posibilidades de aplicación.

Tiene la ventaja de que, para aprovecharla, no hace falta perforar a tanta profundidad como en otras partes del territorio para alcanzar la misma temperatura del recurso geotérmico profundo. Por ello, el área de Samalús que se estudiará está incluida dentro del catálogo de zonas con potencial geotérmico profundo de Cataluña elaborado por el ICGC.

De hecho, en la zona, asociada a la falla del Vallès, se realizaron sondeos en los años 80 y 90 del siglo pasado, de los que el más profundo alcanzó los 1.000 metros de profundidad, pero no se conservan registros completos. Los datos históricos apuntan a que la nueva prospección podría confirmar temperaturas de entre 60 y 90°C a 550 metros de profundidad, potencialmente aptas para diversos usos térmicos.

Además, en la cuenca del Vallès pero en profundidades de entre 2.000 y 3.000 metros se podrían alcanzar temperaturas que, de confirmarse en futuras fases de investigación, permitirían utilizar esta energía geotérmica profunda también para la generación de electricidad.