A los Reyes Magos de Oriente que son magos, por supuesto, les pedí amor y paz, prosperidad y consuelo. Les pedí también salud y cura para los enfermos.
No sé si será pedir mucho pero me lo pide el cuerpo. Ello lo sueño a manudo con mi mayor sentimiento. Lo triste es la decepción cuando del sueño despierto.
Pese a todo soy optimista siempre deseando lo bueno, para ese mundo funesto que se halla tan revuelto. No perdamos la esperanza, ni siquiera un momento.
Hagan lo mismo que yo: soñar no cuesta dinero. Es lo único barato en esos difíciles tiempos. ¡Viva la magia, amigos, y que vivan muy contentos!