Francisco Barbachano
A los Reyes Magos de Oriente
que son magos, por supuesto,
les pedí amor y paz,
prosperidad y consuelo.
Les pedí también salud
y cura para los enfermos.

No sé si será pedir mucho
pero me lo pide el cuerpo.
Ello lo sueño a manudo
con mi mayor sentimiento.
Lo triste es la decepción
cuando del sueño despierto.

Pese a todo soy optimista
siempre deseando lo bueno,
para ese mundo funesto
que se halla tan revuelto.
No perdamos la esperanza,
ni siquiera un momento.

Hagan lo mismo que yo:
soñar no cuesta dinero.
Es lo único barato
en esos difíciles tiempos.
¡Viva la magia, amigos,
y que vivan muy contentos!

Francisco Barbachano