
Este año, el Servicio de Medicina Intensiva del Hospital General de Granollers celebra 30 años de trayectoria. Actualmente, el servicio atiende a una media de más de 1.250 pacientes al año y se ha consolidado como un referente comarcal, integrado en un circuito de atención al paciente crítico y semicrítico compartido con los hospitales de Mollet y Sant Celoni y el Servicio de Emergencias Médicas (SEM).
Uno de los grandes ejes clave del presente y futuro de la Medicina Intensiva es la humanización. En los últimos años, el Servicio de Medicina Intensiva ha evolucionado de una mirada técnica a una visión centrada en la persona. La UCI ha dejado de ser un espacio cerrado para convertirse en un entorno que acompaña al paciente y su familia también desde el punto de vista emocional. Desde 2016, el Hospital impulsa un programa de humanización que incluye medidas concretas y transformadoras como la apertura de la UCI a las familias para fomentar la cercanía y reducir el impacto emocional del ingreso, la musicoterapia semanal o los “paseos curativos”, que permiten a pacientes de larga estancia salir al exterior y reencontrarse con el mundo que les rodea.
En el ámbito asistencial, la incorporación de profesionales especializados ha sido clave: dos fisioterapeutas expertos en fisioterapia respiratoria ayudan a prevenir las secuelas físicas de la estancia prolongada en la UCI, una logopeda ha introducido técnicas innovadoras como las válvulas fonatorias, que permiten a los pacientes intubados recuperar su voz y volver a comunicarse, y una farmacéutica es la encargada de garantizar una prescripción segura y personalizada en un entorno tan complejo. También está prevista la incorporación estructural de una dietista y una psicóloga, así como el despliegue de un programa específico de prevención del síndrome post-UCI.
Otras iniciativas como el silencio en la unidad —promovido desde el inicio y que ha inspirado el proyecto SueñOn, que hoy se extiende a todo el hospital—, la adaptación de la iluminación para favorecer el descanso, la habilitación de espacios para conversaciones difíciles o los futuros diarios de UCI, en los que profesionales y familiares registran el día a día del paciente para ayudarle a reconstruir su vivencia tras el alta, contribuyen a una experiencia más humana, cálida y respetuosa.
Este esfuerzo transversal tiene un impacto directo en la experiencia percibida por los pacientes y sus familias durante el proceso de hospitalización. Así lo demuestran los resultados positivos del Net Promoter Score (NPS), que ha pasado de 56,8 en 2021 a 60,9 en 2024, siendo el trato personal, la profesionalidad y la atención recibida por parte de los equipos médicos y de enfermería los aspectos mejor valorados.
Tal como destaca el Dr. Pau Garro, jefe del Servicio de Medicina Intensiva, “el trabajo en equipo, incluyendo al paciente y la familia, es la única forma de seguir mejorando los resultados médicos y la experiencia del paciente que se ve obligado a ingresar en la UCI”.
La innovación tecnológica también juega un papel esencial. En este sentido, se está implementando un nuevo sistema de información, que entrará en funcionamiento el 1 de julio. Esta herramienta permitirá integrar en una sola plataforma toda la información clínica del paciente con el objetivo de mejorar la toma de decisiones, optimizar la seguridad y reducir la carga de trabajo administrativo.
Este avance global se enmarca en el Plan Estratégico “Salut Plus” del Hospital y responde a una visión clara y compartida: ir más allá para cuidar y mejorar la vida de las personas, combinando la tecnología con la cercanía para ofrecer una atención cada vez más eficiente, personalizada y humana.
Más allá del cuidado: docencia, formación e innovación
El Servicio de Medicina Intensiva apuesta decididamente por la formación continua, la innovación docente y el trabajo en red como ejes clave para mejorar la atención al paciente crítico. Esta mirada hacia el futuro se traduce en iniciativas como el ciclo de sesiones clínicas impulsado entre 2024 y 2025 en el Vallès Oriental, con la participación de profesionales de los hospitales de Granollers, Mollet y Sant Celoni. Estos encuentros han creado un espacio de colaboración para compartir conocimiento, analizar casos complejos y unificar criterios asistenciales.
Esta vocación docente incluye también formación continua para profesionales de otras especialidades del hospital y la organización de cursos acreditados de soporte vital. Además, se han desarrollado líneas formativas innovadoras, como la simulación clínica intraUCI, la docencia sobre comunicación en situaciones críticas o la participación en cursos de ecografía aplicada a la medicina intensiva.
“La formación continuada de los profesionales es esencial para ofrecer unos cuidados de calidad, actualizando los conocimientos, unificando la práctica clínica e incorporando nuevas técnicas que nos permitan cuidar más y mejor a nuestros pacientes”, destaca la Sra. Lluïsa Bancó, jefa de área de la Unidad de Cuidados Intensivos.
Todo ello es fruto de una trayectoria formativa que se consolidó en 2008 con la acreditación del servicio como unidad docente para formar especialistas en Medicina Intensiva.
Tres décadas de evolución: respondiendo a las necesidades de la comarca
Todo esto no sería posible sin un recorrido sólido. En junio de 1995, el Hospital General de Granollers inauguraba su Servicio de Medicina Intensiva con seis camas operativas de las diez que se habían construido inicialmente. Hasta ese momento, los pacientes más graves de la comarca eran derivados a centros de Barcelona, con las dificultades logísticas y emocionales que eso implicaba. La apertura de la UCI supuso un salto cualitativo y una respuesta a las necesidades del territorio.
El camino de consolidación ha sido progresivo: en 2005 se activaron las cuatro camas restantes, alcanzando un total de diez camas en funcionamiento, y en 2013 se habilitaron los primeros boxes de semicríticos. A partir de ese momento, el hospital empezó a configurar un modelo asistencial más integral y flexible, capaz de adaptarse al grado de gravedad del paciente y optimizar los recursos disponibles. Durante la pandemia de la COVID-19, el servicio se amplió hasta 24 camas polivalentes, con capacidad de llegar a 30 en caso necesario. Esta expansión ha ido acompañada de la consolidación de un modelo comarcal compartido y eficiente, integrado con los hospitales de Mollet y Sant Celoni y el Servicio de Emergencias Médicas (SEM), para poder atender a los más de 472.000 habitantes que viven en el Vallès Oriental.



