Mossos d’Esquadra de la comisaría de Granollers ha desarticulado una organización criminal formada por ciudadanos chilenos que cometía robos en domicilios, buena parte de ellos en el Vallès Oriental, y que también operaba a nivel internacional. Agentes de los Mossos detuvieron el martes en Barcelona a cinco hombres de entre 23 y 49 años acusados de pertenecer a la banda, dos de los cuales han ingresado en prisión y los otros tres están en libertades con cargos tras pasar a disposición judicial. Sin embargo, la investigación sigue abierta, sobre todo para encontrar posibles colaboradores de la banda, y no se descartan nuevas detenciones. Asimismo, se estudia la procedencia de los cientos de objetos recuperados y qué robos registrados últimamente en sus áreas de actuación se les podría imputar.

La investigación comenzó el 6 de diciembre a raíz de un robo en una casa de la urbanización Els Gorchs, en Les Franqueses, de donde se llevaron un botín valorado en 4.500 euros entre dinero en metálico, aparatos electrónicos, joyas y ropa. Dos hombres forzaron el acceso de una casa mientras otro les aguardaba fuera, en un vehículo preparado para huir. La policía sospechó que los ladrones formaban parte de un grupo criminal dedicado a cometer robos de estas características. Aunque estaba correctamente conectada, la alarma no se activó al entrar en la casa, ya que los ladrones utilizaban inhibidores de frecuencias. A raíz de las pruebas que obtuvieron después de estudiar minuciosamente el robo y analizar todos los datos de que disponían, se inició una investigación que culminó con la identificación y detención de cinco miembros del grupo.

Los integrantes de la banda, todos ellos chilenos, estaban especializados en cometer robos en casas, y se desplazaban a varios países europeos. De hecho, los hombres habían llegado a España con visado de turista y se alojaban en habitaciones alquiladas. Además, también tenían un trastero alquilado en Hospitalet, donde depositaban todo el material robado que después intentaban vender en el mercado negro. Actualmente, se les relaciona con una treintena de robos, entre ellos uno en Les Franqueses, uno en Canovelles, uno en Santa Eulàlia de Ronçana y tres en Bigues i Riells, además de otros en Cerdanyola, Sant Cugat, el País Vasco y alrededor de Perpiñán, Hamburgo, París, Milán y Zúrich.

El modus operandi era siempre prácticamente el mismo: se desplazaban en grupos de tres o cuatro personas hasta urbanizaciones, donde seleccionaban las casas para entrar y sustraer los pequeños objetos de valor que encontraran y que pudieran transportar y esconder fácilmente. Para entrar en las casas buscaban el acceso más vulnerable y le forzaban. Una vez dentro movían todas las estancias en el menor tiempo posible para huir sin ser detectados. Su grado de especialización era elevado, puesto que llevaban inhibidores para inutilizar las alarmas. Para desplazarse utilizaban vehículos que cambiaban cada cuatro o cinco días. En total, se les relaciona con el uso de al menos 13 vehículos diferentes, y también se estima que podían cometer entre 1 y 3 robos al día.

La detención de cuatro de los integrantes se produjo el martes en Barcelona mientras volvían de cometer un robo en el sur de Francia. Los agentes registraron el vehículo y encontraron una gran cantidad de objetos sustraídos: más de 50 joyas, algunas de oro y plata, relojes, un inhibidor de frecuencia y un lingote de oro, con un valor superior a los 6.000 euros. Además, había muchas prendas, que usaban para cambiarse regularmente, por ejemplo, si se cruzaban con una patrulla policial. El quinto miembro fue detenido el mismo día cuando salía de su domicilio de Barcelona, donde se encontraron unos 15 relojes, algunos de lujo, y unas 70 joyas, como anillos, collares y pulseras. Por último, también se cacheó el trastero que utilizaban como almacén, donde también se encontró una gran cantidad de joyas, relojes, monedas y billetes de varios países, comprobantes de envío de dinero, ropa, un arma de fuego y munición, y otra arma detonadora pendiente de estudio.