Este mediodía ha tenido lugar la asamblea de trabajadores y trabajadoras de Bosch para ratificar el principio de acuerdo que el comité de empresa alcanzó ayer con la dirección ante el anuncio de cierre de la planta de Lliçà d’Amunt. Del total de los 288 votos emitidos, 266 han sido a favor, 21 en contra y 1 en blanco (total del censo: 339). Se trata de un voto a favor de más del 90% de los asistentes.

El cierre de la planta de Bosch de Lliçà d’Amunt será, pues, el 30 de junio de 2022, aunque la fecha de referencia para la plantilla en relación a los acuerdos que se tomen por tramos de edad será el 31 de diciembre de 2022 . Asimismo, el acuerdo incorpora un incremento salarial del 2,5% sobre el salario de 2020 con retroactividad a 1 de enero de 2021. Este salario servirá como base para el cálculo de las indemnizaciones.
Por otra parte, el preacuerdo recoge un proceso de reindustrialización y recolocaciones internas al grupo con preferencia de los trabajadores de la planta de Lliçà. La plantilla también puede acogerse a una salida: la primera en agosto de 2021 con 45 voluntarios (10.000 euros adicionales indemnización) y la segunda, en diciembre de 2021 (mismas condiciones). La empresa se compromete a no hacer despidos forzosos hasta la fecha de cierre de la planta.

Para UGT FICA de Cataluña, el acuerdo que pone punto y final a la planta de Bosch en Lliçà d’Amunt “refleja desgraciadamente la realidad de la industria catalana, o lo que queda de ella, con el desmantelamiento del tejido industrial y las deslocalizaciones hacia Europa del Este a la orden del día”. “Exigimos que la Generalitat centre todos los esfuerzos en crear una mesa de Industria: las mesas de reindustrialización son el último recurso cuando ya no queda nada”, afirma esta fuerza sindical.