Los carnavales de orígenes paganos ya están datados desde Sumeria, luego importados por los egipcios para conmemorar al dios Apis; trasladados posteriormente a Grecia del dios Dionisio y luego a Roma para sus clásicos saturnales ( fiestas de invierno) donde se invocaba también al etílico Baco en sus bacanales, fiestas que engarzaban a su vez con las mismas tradiciones celtas; costumbres paganas de gran arraigo social que obligaron a la religión cristiana a tolerar a D. Carnal hasta la llegada de Dña. Cuaresma. Tuvo que ser la pandemia la que nos privase de ver a Venecia o Río de Janeiro en su máximo esplendor frenético anual.
Para llevar la contraria al mundo ahora austero, recogido y disciplinado frente a esta pandemia, parte de España hizo unos carnavales a lo grande aunque un tanto costosos en términos de mobiliario urbano y bienes privados – particulares y sus respectivos negocios que involuntariamente se vieron también obligados a sufrir el evento- pues solo en las tres noches de disturbios en Barcelona, dicen que la factura subió a doscientos mil euros-. Aun así, su Alcaldesa, gran “paladín” primera espada de los derechos y libertades públicas, ignorando tal minucia económica, se dedicó a aplaudir y pedir el indulto para la estrella causante de tales hechos, el rapero Pablo Hasél. Madrid, Lérida, Valencia, Granada… para no ser menos, se sumaron también a la fiesta como intentando emular las también canceladas Fallas.

¿Qué graves delitos cometió ese joven que solo enarbolaba la bandera de la libertad de expresión? ¿Acaso enaltecer a ETA, GRAPO, TERRA LLIURE, AL-QAEDA, injuriar a la Corona y pegar a un testigo de cargo en uno de sus juicios es suficiente para encarcelarlo pese a la acumulación de condenas firmes anteriores?. Echenique, “ lanza en ristre”, emulando al propio D. Quijote en la aventura de los Galeotes dice que la libertad es suprema, lo único y lo primordial animando a las masas a salir de ronda, a liarla parda en la calle, donde está y se vive “la auténtica democracia directa” pasando de fósiles urnas a base de fuego, palos, patadas y pedradas a las fuerzas represoras postfranquistas, saltándose el toque de queda y liberados de llevar caretas, que es lo que toca dicen en un país de más que cuestionada democracia – ello pese a que acreditados organismos internacionales la sitúen en la 23º mejor democracia mundial, por lo que sin duda estos también deben ser fascistas y totalitarios. Aseveraciones antidemocráticas que ratifica el mismo Vicepresidente del Gobierno haciendo ahora de “Sancho”, cuestiona la frágil libertad de expresión de unos medios que no le son propicios y alíenos a su agenda bolivariana. Mientras el Jefe del ejecutivo, maniatado por el apoyo frágil de los extremistas que lo amparan, intenta ser discreto para no ser políticamente incorrecto respecto a quienes sostienen la espada de Damocles sobre su cabeza y silla, todo ello no olvidemos, con una eximición de responsabilidades de la derecha quien tendría en su mano evitar tal dantesco y surrealista espectáculo letal en uno de los peores momentos económicos de toda nuestra historia, que precisaría un mínimo de sentido de estado.
Más lamentable que todo lo anterior, es que todo un Catedrático procesal de la UB, muy conocido, agradecido y consecuentemente afín los medios separatistas, nos diga que estos problemas ocurren por no aplicar los Tribunales la Jurisprudencia del TEDH., respecto a la “libertad de expresión” según la cual, enaltecer el terrorismo “no provoca ningún peligro objetivo”. Lógicamente no nos expresa esta Jurisprudencia pues obviamente no es análoga, (caso de Turquía…) y aunque fuera por mero respeto a las víctimas del aún reciente terrorismo en España, mejor le sería ser más prudente aunque solo fuese por mera cuestión de imagen y respeto a su profesión pues para distorsionar la realidad y el derecho ya están los políticos que le aplauden y agradecen.
Tal declaración visceral, mezclándola después con temas tan dispares como el caso de Bielorrusia, Túnez, y la primavera verde ya es disparate total, pero en todo caso, inconscientemente nos muestra “la punta del iceberg”, de la verdadera realidad que late ya no ya en la calle, sino en el subterráneo mental, y que no es otra que “la exportación del modelo separatista catalán a España a través de Podemos”, movilizaciones que pongan contra las cuerdas nuestro sistema político y social, con el claro objetivo de unos presionar sobre la imposible amnistía y la inviable autodeterminación, al mismo tiempo que romper el país al estilo de la época de “los cantones” de la primera república que engarza con el objetivo de Podemos y con su promocionada anarquía y proyectada sociedad bolivariana que permita su rancio neocomunismo.
Lo anterior en parte, está documentado en la misma Plataforma de alerta de los colectivos independentistas que obran en las redes sociales, auténticos manuales de hacer barricadas y guerrilla urbana tendente a esas necesarias movilizaciones promocionadas por los partidos políticos separatistas en su delirio de querer ganar el pulso al mismo “statu quo” internacional, pretendiendo usar como cebo los derechos fundamentales y en especial la libertad de expresión, aunque ignorando sus “límites y limitaciones” que personalmente le recomendaría a algún Catedrático se asesorase un poco de derecho constitucional antes de decir banalidades y estupideces. La otra carnaza, es manipular burdamente a esa juventud que no ve un horizonte claro, ni es consciente del delicado momento político y social que estamos viviendo, muchos de los cuales, inconscientemente y como efecto de sus propios actos podrían estar preparando las maletas para la emigración laboral en un futuro no muy lejano.
No nos engañemos, pues si bien el espectáculo carnavalesco tenderá atenuarse por la entrada de la cuaresma, tomará el relevo el “vía crucis separatista” que promete por enésima vez seguir flagelándonos física, metal y económicamente, ahora a nivel nacional, a quienes hasta que no se les inculque o en último extremo se les imponga el necesario y mínimo respeto a las normas democráticas, no cejaran en su inmaduro proyecto.
Lo dijo lapidariamente Otto V. Bismarck: España es el país más fuerte del mundo: llevan siglos intentando destruirlo, y aún no lo han conseguido. Luego, el alemán al más puro estilo torero, remató la faena: No entiendo como con políticos tan ineptos, aún sigue existiendo.
José Manuel Gómez




