Este miércoles se ha llevado a cabo una visita institucional a la zona de la restauración llevada a cabo, entre los meses de septiembre y diciembre de 2025, en el río Congost en la Garriga, concretamente en la zona de Les Roques. La alcaldesa de la Garriga, Meritxell Budó, y el concejal de Medio Ambiente, Àlex Valiente, junto con el presidente de la Fundación RIVUS, Josep Monràs, han visitado este espacio. A la visita también asistieron técnicos de la Fundación RIVUS y del Consorcio Besòs Tordera, representantes de las empresas encargadas de ejecutar la actuación y expertos del Museo de Ciencias Naturales de Granollers.

La actuación, impulsada por la Fundación RIVUS en el marco del proyecto Hàbitats CoMBe, se ha desarrollado sobre una superficie de 2,5 hectáreas. Los trabajos han permitido mejorar el estado de conservación de los hábitats fluviales, reforzar el bosque de ribera autóctono, favorecer la conectividad ecológica y generar nuevos espacios de refugio para la fauna.

En palabras de la alcaldesa de la Garriga, Meritxell Budó, “estamos trabajando para recuperar todo nuestro espacio fluvial, pero es un trabajo que hace falta hacer tramo a tramo. Esta actuación demuestra que, cuando se trabaja de manera continuada y coordinada con otras entidades y administraciones, se pueden movilizar los recursos necesarios y hacer avances en esta recuperación del Congost a su paso”.

Por su parte, el presidente de la Fundación RIVUS, Josep Monràs, ha destacado que “durante años vivimos de espaldas al río y ahora toca recuperar estos espacios como ecosistemas. Son actuaciones pequeñas, pero suman y acaban haciendo posible la recuperación de entornos fluviales, a menudo muy urbanos, pero imprescindibles”. Monràs también ha apelado a la implicación ciudadana para que “tome conciencia, tenga cuidado y pueda disfrutar”.

Los trabajos han combinado acciones de control de especies exóticas invasoras, reducción de la fragmentación del bosque de ribera y plantación de especias autóctonas, así como la mejora del hábitat y la creación de refugios para la fauna. También se ha realizado una importante retirada manual de desechos para acondicionar la zona.

Una de las especies más extendidas en ese tramo era la caña (Arundo donax). Para su control se ha aplicado desbroce selectiva y eliminación de núcleos con retirada de rizomas, con el objetivo de limitar su rebrote. También se han eliminado otras especies invasoras como el ailanto (Ailanthus altissima), la rubedía (Robinia pseudoacacia), el olmo siberiano (Ulmus pumila), el negundo (Acer negundo), la budleia (Buddleja davidii) y la trouana (Ligustrum u).

Para favorecer la recuperación del bosque de ribera, se han plantado más de 500 ejemplares de las especies más representativas de estos ambientes fluviales. De entre las especies de árboles destacan el aliso (Alnus glutinosa), el álamo (Populus alba) y el fresno de hoja pequeña (Fraxinus angustifolia), acompañados de especies arbustivas y herbáceas como la sarga (Salix angustifolia) colgantes (Carex pendula), el junco bobal (Scirpoides holoschoenus) y la salicaria (Lythrum salicaria).

El conjunto de estas acciones contribuye a incrementar la calidad ecológica del medio fluvial ya mejorar la continuidad del bosque de ribera, favoreciendo la presencia de la verneda y la alameda, hábitats de interés comunitario.

La actuación, con un presupuesto de 42.600 euros, ha sido impulsada por la Fundación RIVUS, financiada por la Generalitat de Catalunya a cargo del Fondo de Patrimonio Natural, con el apoyo del Consorcio Besòs Tordera, y ejecutada por Aprèn Serveis Ambientals SL, con dirección de obra a cargo de SERPA Ingeniería y Consultoría Ambiental SL.