Una pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus) ha criado cinco polluelos en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, un acontecimiento inusual y poco documentado en esta especie. Este logro, inédito en la Península Ibérica, ha sido publicado en la revista Quercus de este otoño.

El halcón peregrino, con una amplia distribución a nivel mundial, es una de las aves más rápidas del mundo, conocida por sus habilidades de vuelo y su velocidad en picada. Se trata de una especie protegida por múltiples normativas, y su estado de conservación en Cataluña se considera cercano a la amenaza. Los estudios sobre la especie indican que suelen poner de tres a cuatro huevos, aunque se conocen casos en todo el mundo de nidos con cinco polluelos. Ahora, sin embargo, es la primera vez que se observa en la península.

La observación se realizó en el marco de un seguimiento estandarizado de aves rapaces que se lleva a cabo en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac desde el año 2004, con el objetivo de evaluar la distribución y reproducción de diversas especies. Entre estas, el halcón peregrino es objeto de un monitoreo anual que se realiza entre los meses de febrero y mayo. Así, el pasado 24 de mayo, los guardas forestales del Parque Natural detectaron cinco jóvenes polluelos de una misma pareja. Los halcones habían criado en un nido construido por cuervos, ubicado en un agujero de la roca con poca visibilidad. Por este motivo, los guardas no pudieron contabilizar a los polluelos hasta que realizaron sus primeros vuelos. Tras observarlos, confirmaron que uno de los halcones adultos les llevaba alimento.

Un incremento que se consolida

Entre 2019 y 2024, la población de halcones peregrinos ha ganado terreno en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, y actualmente se han identificado hasta catorce territorios estables en este espacio natural, que cuenta con una de las densidades más altas de esta especie en toda Europa.

Este incremento de la población podría estar relacionado con la proliferación de presas, principalmente palomas torcaces, la gran disponibilidad de acantilados y roquedales favorables, así como su mayor tolerancia a la presencia humana. En cuanto al nacimiento de los cinco polluelos, también influyó el hecho de que durante la temporada de cría no se registraron condiciones climáticas adversas.