Mossos d’Esquadra de la Unidad de Investigación de Granollers detuvieron, el pasado 29 de julio, a un hombre de 25 años como presunto autor de un delito de tráfico de drogas.

Los policías tuvieron conocimiento de que en una zona boscosa de Sant Celoni habría una plantación de marihuana. Una vez corroboraron la información, el día 29 de julio se dirigieron al lugar en cuestión para desmantelarla.

La plantación estaba dividida en nueve zonas diferentes que estaban conectadas entre ellas a través de senderos. De estas zonas, seis eran espacios destinados a la plantación, donde localizaron unas 800 plantas, la mitad de las cuales medían más de dos metros de altura.

Esta actividad ilícita comporta una gran infraestructura ya que, además de las plantaciones, suelen establecerse balsas de agua, máquinas de bombeo de agua y zonas de secado. También disponían de tres campamentos ilegales para acoger durante ocho meses a quienes atienden a la instalación.

En la zona del asentamiento, de los nueve espacios de actividad e infraestructura, tres espacios eran campamentos donde vivían los cuidadores de la plantación, ya que los agentes encontraron bolsas de comida, una bombona de gas butano, utensilios para a la limpieza personal, sillas, garrafas de agua y ropa. El último espacio estaba dedicado al secado de las plantas.

Se trataba de una zona boscosa de difícil acceso, a la que se llegaba a través de un camino forestal y de varios senderos. Disponían de al menos cuatro embalses de agua, “piscinas portátiles”, donde almacenaban agua para regar las plantas. Este agua se extraía de la red de puntos de agua estratégicos para la disposición y carga de agua de los medios de extinción de incendios forestales, reduciendo su eficacia.

En este tipo de plantaciones exteriores, los cuidadores de las plantas suelen ocupar el espacio desde la primavera, momento en el que empiezan a plantarlas, y no lo abandonan hasta el momento de la recolección. Durante estos meses viven junto a la plantación en unas condiciones de vida precarias.

Su desmantelamiento ha generado una gran cantidad de basura y desperdicios que se ha tenido que hacer cargo del propietario de los terrenos. Aparte de este hecho, la intrusión y la actividad delictiva humana en este hábitat natural ha provocado una deforestación con el correspondiente riesgo de peligro evidente de incendio forestal por las actividades de carácter antrópico desarrolladas.

El detenido pasó a disposición judicial el pasado 1 de agosto ante el juzgado de instrucción en funciones de guardia de Granollers.