El municipio de Sant Celoni ha reforzado su garantía de abastecimiento de agua potable tras quedar conectado a la red de suministro de Aigües Ter-Llobregat (ATL), alimentada por la desalinizadora de la Tordera. La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat, Sílvia Paneque, participó este sábado en el acto institucional de inauguración junto al alcalde de Sant Celoni, Eduard Vallhonesta.

Durante el acto, Paneque destacó que la nueva conexión “era una infraestructura que Sant Celoni merecía y necesitaba”, ya que los dos kilómetros y medio de conducción “aseguran el abastecimiento de agua del municipio”. La consellera subrayó además que el Govern mantiene su hoja de ruta aprobada en agosto de 2024 para preparar a Cataluña frente a futuras sequías derivadas del cambio climático.

La actuación, en funcionamiento desde el pasado mes de marzo, ha consistido en la construcción de una tubería de dos kilómetros de longitud y 355 milímetros de diámetro que enlaza la conducción principal de agua procedente de la planta desalinizadora de la Tordera, situada en Blanes, con el depósito municipal del Turó, con capacidad para 4.500 metros cúbicos.

Gracias a esta conexión, Sant Celoni refuerza la seguridad del suministro, mejora la calidad del agua y aumenta la disponibilidad de reservas hídricas. Hasta ahora, el municipio dependía principalmente de captaciones subterráneas y superficiales del río Tordera.

La consellera aseguró que la nueva infraestructura “ofrece seguridad y garantía de tranquilidad al municipio”. Las obras han supuesto una inversión de 1.279.081 euros y se han ejecutado por la vía de emergencia para reforzar el abastecimiento local.

Esta actuación forma parte del plan estratégico del Govern para incrementar la disponibilidad de agua en Cataluña sin depender exclusivamente de las precipitaciones. Entre las medidas previstas figuran la ampliación de la desalinización, la regeneración de agua, el aprovechamiento del Besòs y la mejora de la eficiencia de las redes de distribución.

Según las previsiones de la Generalitat, en 2030 el 70% de la demanda de las cuencas internas catalanas procederá de nuevos recursos hídricos, lo que permitirá disponer de 280 hectómetros cúbicos adicionales de agua cada año. Paneque afirmó que el objetivo es que Cataluña disponga de herramientas tecnológicas e innovadoras suficientes para evitar futuras situaciones de sequía estructural.