El grupo Iceland Seafood International, con sede en Reykiavik (Islandia), ha invertido 3 millones de euros para ampliar su planta de 7.000m2 en Viladecavalls (Vallès Occidental). La compañía, uno de los principales exportadores de pescado y marisco de Islandia, dispone de una filial en Cataluña, Iceland Seafood Ibérica, especializada en el procesamiento y almacenamiento de productos de la pesca, desde la que da servicio al sur de Europa .

Por este proyecto de expansión, el grupo islandés ha contado con el apoyo de ACCIÓ, la agencia para la competitividad de la empresa del Departamento de Empresa y Trabajo.

Con esta inversión, la compañía ha ampliado sus instalaciones en Cataluña, donde ha sumado más de 1.700 m2 de superficie hasta alcanzar los 7.000 m2 en total, incluyendo espacios de producción, almacenamiento y otros servicios. Desde la filial de Viladecavalls, Iceland Seafood da servicio al mercado español, italiano, portugués, así como a otros países del arco mediterráneo. Como parte del proyecto de expansión, la empresa también ha instalado placas solares en su fábrica del Vallès, que producirán 540.000 kWh, cerca del 30% del consumo total de la planta.

Por lo que respecta a sus productos, el bacalao representa el 63% del negocio de la filial catalana de la empresa, seguido de la gamba austral, que supone el 16% del total. La mayor parte de sus ventas (el 51%) se destinan a la restauración y hostelería, pero también tienen una actividad creciente en el segmento retail.

Iceland Seafood International está presente en Cataluña desde 1990, una planta que decidieron abrir porque “Catalunya representa un mercado muy maduro e interesante para los productos del bacalao y, además, tiene una inmejorable situación geográfica para dar servicio a otros mercados del sur de Europa”, según explica el director de operaciones de la compañía, Josep Maria Salvador de Laurentis. De acuerdo con Salvador, «Catalunya tiene una riqueza culinaria y una histórica relación con el bacalao que la hace muy relevante para nosotros», ya que es «uno de los principales importadores de bacalao de Europa, y el único lugar del mundo donde existe un oficio propio especializado, el bacallaner”. «A pesar de los cambios de hábitos y costumbres culinarias de la población, la adaptación de los productos a estas nuevas tendencias aseguran una continuidad en las relaciones comerciales entre ambos países», destaca.