Uno de los árboles monumentales del Vallès, el roble de Can Draper, en Sant Celoni, ha fallecido según ha informado el Ayuntamiento.

Según ha indicado el gobierno local, hace ya varios años que este ejemplar tenía muestras claras de senectud, con ramas que se le secaban, agujereadas, como el tronco, por los escarabajos. Últimamente estos agujeros han sido ocupados por la abeja gigante de la resina, una especie que llegó hace pocos años a Cataluña y que se la ve a principios de verano preparando los pequeños nidos con su descendencia. Por último el árbol monumental ha muerto de viejo. El Ayuntamiento no ha informado de la edad del árbol.

El Roble de Can Draper era un roble pubescente (Quercus pubescens) de tamaños monumentales en Cataluña (3,77 metros de perímetro de tronco, más de 18 metros de altura y 22 metros de diámetro de copa). Tenía la singularidad, además, de ser un árbol amorrizador, es decir, un lugar sombreado en el que se hacía descansar el ganado en horas de calor. Justo al lado del tronco todavía se puede ver una piedra salinera.

El árbol se encontraba al inicio del itinerario del valle de Olzinelles en la casa de Can Draper.

Próximamente, la propiedad, junto con el Ayuntamiento de Sant Celoni, realizará una retirada de las ramas más elevadas para reducir el riesgo de caída.