Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021), la depresión es una enfermedad que afecta a un 3,8% de la población y es la principal causa mundial de discapacidad. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio. El suicidio es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. Cada año se suicidan más de 700.000 personas.

En Institut Psiclògic Granollers contamos con el mejor equipo y disponemos de un servicio especializado para el tratamiento de la depresión.

¿Qué es la depresión?

Definición y características

La depresión, el episodio depresivo o el trastorno depresivo mayor suele surgir por la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. La depresión pertenece al grupo de los trastornos del estado del ánimo, pues supone un cambio sustancial en el estado anímico de la persona que lo padece. La persona presenta tristeza y decaimiento en su ánimo (desánimo o hipotimia) como característica principal o denominador común. Las señales de alarma o los indicadores que una persona puede estar atravesando por un episodio depresivo, suele manifestarse de modo sutil y, en muchos casos, de forma silenciosa. La persona cambia su carácter, la forma de relacionarse, expresarse y reaccionar. En muchas ocasiones aparece el llanto espontáneo y los cambios bruscos en el ánimo como la irritabilidad.

Muchos pacientes que presenta un trastorno depresivo mayor manifiestan sentirse desmotivados, falta de energía y dificultades para iniciar, emprender o seguir realizando las actividades o tareas cotidianas (abulia). Algunos prefieren quedarse en cama durante un prolongado espacio de tiempo (clinofilia).

También se aprecia una disminución considerable del interés o disfrute por las actividades que a la persona le solían generar bienestar, durante casi todo el día o la mayor parte de los días (anhedonia).

A nivel cognitivo, el paciente percibe y experimenta un pensamiento de tipo negativo que suele caracterizarse principalmente por:

  • Baja autoestima y seguridad.
  • La ausencia de objetivos.
  • Sentimientos de culpa.
  • Sentimientos de vacío.
  • Incapacidad.
  • Percepción catastrofista, negativa o de desesperanza en el futuro.
  • Aislamiento.
  • En algunos casos, pensamientos de muerte.

A nivel psico-físico, los pacientes suelen presentar insomnio, falta de concentración y memoria, pérdida o aumento excesivo del apetito, dolor muscular, cansancio, fatiga, cefaleas…entre otros.

Por tanto, la depresión es un trastorno que interfiere sustancialmente en el funcionamiento personal, social y/o laboral de la persona que lo padece. Esta misma situación lleva, a su vez, a empeorar la situación vital de la persona afectada, convirtiéndose su vida en un auténtico tormento, pudiéndole llevar a experimentar una total discapacidad o, incluso, a la renuncia por seguir viviendo.

Tipos

En la mayoría de casos, la depresión o los episodios depresivos surgen al haber experimentado un hecho traumático o una circunstancia vital adversa (depresión exógena o reactiva), aunque en otros casos suele aparecer por predisposición genética o heredibilidad (depresión endógena).

Los profesionales solemos distinguir y clasificar los episodios depresivos en leves, moderados o graves, en función del número y la intensidad de los síntomas y de cómo éstos interfieren en la vida de la persona. 

Tratamientos

Actualmente, los pacientes que requieren atención y tratamiento en salud mental siguen encontrándose obstáculos. La falta de recursos debido a la elevada tasa o demanda de trastornos de índole emocional, la falta de profesionales colegiados expertos y la estigmatización social dificultan la prevención y, en su caso, el tratamiento de la depresión.

El tratamiento psicológico del trastorno depresivo tiene un buen pronóstico mediante la terapia cognitivo-conductual, la cual ha demostrado una gran eficacia en la práctica clínica.

La técnica que se utiliza en la terapia cognitivo-conductual es la denominada reestructuración cognitiva que tiene por objeto cambiar los pensamientos automáticos irracionales que mantienen el trastorno, por pensamientos más positivos, objetivos, funcionales y adaptativos o saludables.

En Institut Psicològic Granollers contamos con los mejores psicólogos en Granollers especialistas en terapia cognitivo-conductual. Se trata de una técnica que, debido a su practicidad, suele dar elevadas tasas de éxito y resultados excelentes en el tratamiento de la ansiedad y la depresión.

El objetivo la reestructuración cognitiva es que el paciente experimente un cambio en sus pensamiento, emociones y conducta mediante la sustitución de pensamientos y sentimientos negativos y erróneos que se han adquirido y establecido a causa de un cambio adverso, situación de conflicto o evento traumático.

El trastorno depresivo provoca que la persona que lo padece presente la denominada triada cognitiva de Beck, es decir, una visión negativa y distorsionada de uno mismo, del mundo/sociedad y del futuro. A modo de ejemplo, estos pensamientos negativos y creencias irracionales, pueden aparecer de la siguiente manera: “Nada me sale bien, ¿por qué seguir intentándolo?”, “Mi vida no tiene sentido”, “Nunca seré feliz”… entre otros.

Estos pensamientos que son irracionales surgen de forma espontánea y natural porqué la persona los ha ido adquiriendo e interiorizando (validando) en el tiempo, construyendo una realidad, su propia realidad, ficticia. Precisamente ahí está la clave del tratamiento, desmontar y suprimir el factor que está manteniendo el trastorno depresivo en el tiempo.

Por otro lado, suele ser habitual que la persona que padece un trastorno depresivo o un episodio depresivo presente también un cuadro clínico de ansiedad, pues se trata de dos trastornos que suelen aparecer de forma conjunta en la mayoría de los casos. En este sentido, el psicólogo también abordará la ansiedad puesto que puede estar retroalimentando el malestar emocional del paciente. Se dotará al paciente de estrategias para poder combatir sus síntomas mediante las técnicas de relajación, la resolución de problemas y la sustitución de pensamientos negativos por pensamientos objetivos, positivos y racionales.

En los casos de depresión mayor moderada o grave, resulta fundamental el tratamiento farmacológico.

Entre los fármacos que están orientados y pautados para el tratamiento de la depresión, podemos clasificarlos en:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN).
  • Antidepresivos atípicos.
  • Antidepresivos tricíclicos.
  • Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).

En este sentido, se ha demostrado científicamente que los fármacos denominados antidepresivos contribuyen al progreso terapéutico y, a su vez, favorecen al bienestar de la persona.

Prevención de la depresión

Resulta clave la psicoeducación (aprendizaje) e identificación de la aparición precoz de los síntomas depresivos para un mejor pronóstico y también para evitar las recaídas que también suelen ser frecuentes. La formación de los propios pacientes, familiares y profesionales de la salud puede favorecer al buen pronóstico.

Finalmente, hay que detenerse en los programas de prevención, pues reducen en gran medida presentar un trastorno depresivo. Entre las estrategias más eficaces, se encuentra la el aprendizaje que puede darse en el ámbito escolar a través de la formación de los profesores, alumnos y padres. En el ámbito de la salud, hay que seguir potenciando la actualización y la formación de los profesionales en los centros de atención primaria, residencias sociosanitarias y hospitales. Por último, a nivel gubernamental, hay que seguir trabajando para dar mayor visibilidad a esta realidad y establecer modelos válidos que estén orientados a potenciar la prevención de la depresión en la población.

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