Hubo de todo en “Los Goya”
como era de esperar
pues se esforzó la Academia
pese a la anormalidad;
pero el cine tuvo Goyas
y el apoyo mundial.
Como ocurre cada año
aunque con moderación,
reinó la cursilería
en más de una ocasión.
Se evidenció la alegría
con respeto y satisfacción.
El presidente Barroso
enriqueció la velada
y Banderas, como siempre,
demostró su amor por Málaga:
gesto de desinterés
del malagueño de casta.
Pero la emoción la puso
la gran Ángela Molina;
pues ante el GOYA DE HONOR
fue muy noble y desprendida.
Y recordó a sus padres,
signo de ser bien nacida.
Francisco Barbachano