Francisco Barbachano
 
 Hubo de todo en “Los Goya”
 como era de esperar
 pues se esforzó la Academia
 pese a la anormalidad;
 pero el cine tuvo Goyas
 y el apoyo mundial.
  
 Como ocurre cada año
 aunque con moderación, 
 reinó la cursilería
 en más de una ocasión. 
 Se evidenció la alegría 
 con respeto y satisfacción.
  
 El presidente Barroso
 enriqueció la velada
 y Banderas, como siempre,
 demostró su amor por Málaga:
 gesto de desinterés 
 del malagueño de casta.
  
 Pero la emoción la puso
 la gran Ángela Molina;
 pues ante el GOYA DE HONOR
 fue muy noble y desprendida.
 Y recordó  a sus padres,
 signo de ser bien nacida.
  
Francisco Barbachano