Un estudio elaborado por la Cámara de Comercio de Barcelona concluye que el desarrollo del Plan Director Urbanístico (PDU) alrededor del Circuito de Barcelona-Cataluña -aprobado en 2016 y pendiente de ejecución- permitiría instalar más de 140 empresas que generarían un impacto económico de 970 millones de euros y que contribuirían a crear casi 6.000 puestos de trabajo.

Según los autores del informe, el «prestigio deportivo» del Circuito, la escasez de sol en el área metropolitana y las buenas comunicaciones de la zona, permitirían atraer empresas de la industria del motor y de la movilidad sostenible que harían del Vallès «un referente industrial». Por todo ello, la Cámara pide al Gobierno que impulse el proyecto para acoger las primeras empresas el 2023. El PDU afecta a los términos municipales de Montmeló, Granollers y Parets del Vallès.

El estudio ‘Desarrollo empresarial de los polígonos alrededor del Circuito de Barcelona-Cataluña’ se ha presentado este martes en la Llotja de Mar en un acto que ha contado con la participación del consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, y del de Empresa y Conocimiento, Ramon Tremosa.

Según el estudio, el impulso del PDU, que contempla cuatro sectores diferenciados en función del tipo de actividad con más de 100 hectáreas de superficie, podría acoger 144 empresas que tendrían una facturación de 970 millones de euros, teniendo me cuenta impacto indirecto e inducido. Además, el desarrollo empresarial de este complejo impactaría económicamente en 430 millones de euros en el valor añadido bruto del territorio y crearía casi 6.000 puestos de trabajo.

Ante este impacto económico, Carmen Poveda, directora de Análisis económico de la Cámara de Barcelona, ​​destacó que la inversión pública necesaria para sacar adelante el proyecto, estimado en 15 millones de euros para construir los accesos y 61 millones para costes de urbanización, quedarían «ampliamente compensados». Para la Cámara, con este proyecto Cataluña «se juega mucho y no hay tiempo que perder». En este sentido, Poveda, ha añadido que si el Gobierno lo considera prioritario se podría llevar a cabo en unos dos años para ponerlo en marcha en 2023 cuando se prevé salir de la crisis provocada por la pandemia. Durante este tiempo, ha añadido, la inversión pública para hacerlo realidad favorecería la recuperación de sectores como el de la construcción y la obra pública en un momento de baja inversión privada.

Para los autores del estudio, el prestigio del Circuito y su buena ubicación, permitirían que a su alrededor se instalaran empresas de la industria del motor, la movilidad sostenible y las actividades recreativas y deportivas que representarían «una oportunidad para el territorio y por el conjunto del país».

Durante su intervención, el presidente de la Cámara de Barcelona, ​​Joan Canadell, cifró en cerca de 400 millones de euros el impacto económico que generan anualmente las pruebas que acoge el Circuito, lo que lo sitúa como «una de las principales infraestructuras del país «. Con todo, ha añadido que si se impulsara de manera definitiva el PDU, el impacto se multiplicaría generando, además, un ecosistema perfecto para atraer nuevas empresas de la industria del motor y de la movilidad sostenible.

El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, ha alabado la importancia del PDU, asegurando que permite ofrecer concreción de tiempo y costes a las compañías interesadas en instalarse en el entorno del Circuito de Cataluña. «Son dos certezas esenciales para programar inversión», remarcó Calvet, destacando que esto reafirma la competitividad de los polígonos.

Por su parte, Tremosa ha aplaudido las posibilidades de futuro que el PDU del Circuit de Catalunya ofrece para el entorno de Montmeló y ha augurado que la Generalitat conseguirá renovar el contrato con la Fórmula 1, «lo que dará certeza al Circuito y ayudará a promover los polígonos «. «No podemos abandonar Montmeló», subrayó.