José Manuel Gómez

Pocas ocasiones vieron los siglos como el momento actual de mera“supervivencia“ que sufre toda la Humanidad por la  pandemia, puesto que si bien, ocurre por lo general en intervalos, aproximadamente de unos cien años; salvo error, nunca fue de una magnitud como la actual, respondiendo precisamente a esta  fase de globalización que nos ha tocado vivir. Hubo naturalmente pestes previas, algunas del Medievo, que diezmaron hasta la mitad de  la población de Europa, pero eran de un ámbito geográfico concreto, incluyendo la última de 1.918, la mal llamada “gripe española”-por ser la única prensa que no sufrió censura- , cuando realmente era de procedencia norteamericana.

  A  una minoría, no nos ha sorprendido mucho, puesto que formaba parte de esas clásicas conversaciones por las que por algunos, somos catalogados de pesimistas, y por otros,- los menos-, de realistas; más cuando somos conscientes de los múltiples intereses bastardos existentes: sean políticos, económicos, meramente especulativos, o incluso de la prepotente industria de los laboratorios farmacológicos.

  Nunca sabremos posiblemente el origen, si realmente fue fruto de la atípica alimentación de la población china,- que realmente debe reflexionar al respecto- , o si realmente existe una mano negra detrás – EEUU. Y China se acusan mutuamente-. Por lógica, nadie empieza una guerra de estas características y dimensiones en su propia casa, menos si no tiene medios técnicos suficientes para preservar a su población,  como quedó patente inicialmente en China. Si es muy sospechoso, que un país antiamericano, como es Irán, más bien rural y encerrado en sí mismo, fuese también uno de los focos de contagio iniciales. Pero de ser así, ¿qué ventajas sacaría EEUU., de tal proceder?, máxime cuando tampoco tenía protegido a su población como se ha puesto también  de manifiesto, país que tampoco cerró inicialmente sus fronteras. E incluso, ¿qué beneficio sacaría la industria farmacológica, si realmente no tienen la vacuna para neutralizarlo? Si fuera China, a su vez ¿qué ventaja le daría? ¿Acaparar las acciones de las  bolsas internacionales después de hundirlas?, más cuando ya acumulaba la mayoría de deuda. ¿Matar física y económicamente a sus potenciales clientes?.  Absurdo en definitiva, salvo algún iluminati con más bien pocas bombillas.

  Aprender del error, si  se llega a concretar el mismo, y prepararnos para la próxima catástrofe que sin duda nos deparará el futuro, puesto que bastaran unas simples periódicas malas cosechas, para ver millones de “desplazados climáticos” que huirán del tercer mundo mayormente rural; o incluso por conflictos resultantes de la apropiación del caudal de los ríos que transcurren por territorios de diferentes países. Ello, suponiendo que no sea aún más grave, y suframos  la elevación del nivel de los Océanos que también promete y que comprometería a la inmensa mayoría de población que habita en las ciudades ubicadas en la costa ( en el peor de los supuestos, se habla incluso de una posible elevación de” 60 metros”). Pero evidentemente, no es momento de causar más preocupación, bastando con reflexionar con los errores de la falta de reacción ante la presente.

  Lo que si nos ha sorprendido, es que pese a la regular periodicidad de las  pandemias , ningún país tuviese prevista una mínima respuesta efectiva en lo básico: ya no en cuanto a lógicas máscaras,  sino meras mascarillas, ropas, respiradores y simples guantes,- ni incluso para los profesionales médicos-;  más cuando era un clásico desde “ la guerra fría”  el riesgo de la guerra nuclear y bacteriológica , lo cual a nivel internacional dice mucho de nuestros mediocres políticos y técnicos de todas las áreas afectadas que se supone están cobrando un cuantioso sueldo por “pensar”, mientras nosotros, supuestamente solo teníamos la obligación de pagar nuestros impuestos. Algo así como “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

 Por el contrario, tenemos aún que presenciar una respuesta tardía, lenta, ineficaz,  y a veces errónea de los supuestos garantes de la salud y la “ rex pública”, quienes en algunos casos, se permiten el lujo incluso  hacernos ver, cómo se suben los ya cuantiosos e injustificados  “sueldos” ( cuando en Italia por ejemplo,  están en vías de reducirlo, al igual que sus prescindibles infinitos representantes); o no se quitan conceptos tan obviamente improcedentes como sobreprimas de trasporte o dietas aun estando confinados; o piden el pago de tasas e impuestos, pese a que prohíben previamente la actividad económica al afectado carente de ingresos. Otras veces, es aún más grave priorizando temas como la supuesta urgencia de tramitar “indultos” a los políticos presos; o tener que sufrir, sin que ninguna institución responda, – es posible que por ejemplo la Fiscalía y la propia oposición  estén confinados y además en periodo vacacional-  como algún indigno e inepto político  local, -que no representa ni a la mayoría que dice representar-, con solemne ignorancia de las leyes y el mismo código penal,  se permita abiertamente negar, -incluso en pleno “estado de alarma”- la intervención y ayuda al pueblo por parte de su ejército, en aras a sus oscuros intereses políticos; cuando además está en juego el superior derecho fundamental del “derecho de la vida”, y que aun así,  pretenden justificar, no se lo pierdan, con el simple derecho de libertad de expresión y sus intereses electorales locales, lo cual no les supone óbice ni empacho alguno para aprovechar la desgracia social para intentar soberanamente cerrar la Comunidad Autónoma ( pues el enemigo, – el lobo para sus ovejas-  como siempre viene de afuera);  o  liberar a los políticos presos y a la vez  deslegitimar la sentencia del TS. y con ello uno de los poderes y pilares de un  pleno estado democrático de derecho. Más grave aún, determinadas partidas para cuestionables embajadas, – en realidad casas regionales por derecho interno e internacional-, lejos de reducirse, se incrementan, mientras con una delictual desfachatez manifiesta, recomiendan que a los mayores de 80 años, se les prive de los cuidados de la U.V.I., -que si eran valiosos, cuando antes se les utilizaba metidos en autocares para ir a Bruselas o Perpiñán- (extraña y siniestra república esta), graves hechos que lógicamente ya están en sede judicial.

 Por cierto, ¿dónde está ahora ese ejército de los que tenían que “apretar” fuerte para instaurar la anarquía y entronizar la república democrática? -posteriormente a cargarse la plena democracia legal existente-  ¿Dónde están aquellas eficientes organizaciones previstas para la “desorganización” tanto de la ANC, como del Ómnium?. .¡ voluntariosos y valerosos ellos para facer entuertos, nunca para desfacerlos  cuando pintan bastos!. La realidad los disipa.

    No son los únicos  faltos de escrúpulos y mínima ética. Basta observar a Podemos-as  como socio-as del Gobierno-a, quienes demonizando al “currante” y filántropo Amancio Ortega – verdadera bestia negra del nefasto capitalismo-, pretenden aprovechar la jugada y hacer los muy “apañaditos” “acopio” de los ahorros privados, nacionalizar las industrias, y expropiar gratuitamente la propiedad privada por aquello de la “función social” de la propiedad, – poniendo así de manifiesto, un claro “analfabetismo” constitucional al pretender ignorar el resto de derechos de dicha Carta Magna-, todo  en un claro delirio de implantar  un comunismo trasnochado,  que pardiez, asusta más que el virus , pero que al menos,- pues no hay bien que por mal no venga-, sirve para ilustrarnos de la inteligencia supina de sus dirigentes, y ver esa crisálida evolución darwiniana de los pardillos en las “Galapagos”, quienes como el sacerdote dicen también  aquello: “Haz siempre lo que digo, nunca lo que hago”, y de paso quieren lograr la “revolución” como fruto de  la presente desgracia, y en esa línea pretenden dinamitar al Rey, la Iglesia y si se tercia y toca la flauta, también la institución familiar.

 Finalmente, si algo tenemos claro, es que no es ahora el momento de pedir responsabilidades, que oportunamente se exigirán; y que nadie dude, que los españoles saldremos de esta, más fuertes, más cohesionados, con una mejor escala de principios y valores, donde ni el comunismo, ni la tiranía de los variopintos aprovechategui tendrán cabida; y si alguien no le agrada y se  da por aludido, a modo de derecho de réplica, no tenga la menor duda que servidor se  ofrece para debatirlo públicamente, o dilucidarlo judicialmente, pues para eso somos demócratas.

 En definitiva, sepamos llevar esta época surrealista de la cual saldremos, pero  sin  olvidar que en cien años, todos “calvos” pues como el caudal de los ríos, en la misma condición  allá vamos, tanto los pobres como los ricos. Miremos pues, las pocas pero importantes cosas con qué la desgracia nos ha paradójicamente compensado, como  la de recuperar el  “tiempo” del que desde siempre éramos “reos” aprovechando que ahora estamos “confinados”, y con verdadera flema inglesa, (que más falta les va a hacer) pero imitando a nuestro genial Quijote, podríamos expresar:

 “Microbios y virus,  dieron conmigo en el camino,

como si fueran el más fiero enemigo

al que se hubo enfrentado el Señor de los Leones,

pues se disfrazan de enanos y no avisan

a diferencia de los gigantes, malandrines y follones,

que a fe mía, en combate son más reales y nobles”.