Francisco Barbachano

Si alguien está disfrutando
y se frota bien las manos,
ese és Oriol Junqueras
cuando escucha las milongas
del hijo del pastelero,
Puigdemont , el bien peinado.

Lo de oír, ver y callar
es práctica de Artur Mas
escondido, bajo el ala,
por lo que pueda pasar.
Le metió el puro al de Amer,
y este, a pastelear.

Pese a su tono chulesco
Puigdemont lo tiene claro
y se apoya en su Marcela
cuando le flaquea el ánimo.
Sabe que el final se acerca,
pero mientras va trincando.

De gobernar Catalunya
Puigdemont no se ha enterado.
Mas lo puso de “florero”
por el hedor del pasado.
Saldrá por la puerta falsa,
pero bien adinerado..

Francisco Barbachano.