Se repite anualmente cuando ya no hay remedio y arden los bosques de España por pirómanos sin freno; imágenes que por duras se asemejan al infierno.
Los alcaldes, por supuesto, están dispuesto a hacerlo; pero eso cuesta dinero un dinero que no tienen. Es obvio que clama al cielo la desidia del gobierno.
Hoy gobierna Pedro Sánchez; pero sus antecesores miraron para otro lado como él lo hace hoy. España huelo a ceniza y se queda sin pulmón.
Mis ripios amigos míos tienen ganas de llorar pues no pueden soportar tan inmensa crueldad: y es que todos se la pisan soñando solo en trincar.