Parece que la Pantoja

tiene un romance en la trena
con un funcionario amable
que alivia todas sus penas;
y ello es motivo y portada,
de determinada prensa.
Dicen que Isabel Pantoja
colabora en las faenas;
que se da maña limpiando
y barriéndose la celda
muy sumisa y eficiente,
asumiendo su condena.
El día menos pensado
compone un cante flamenco
en honor al director
para tenerle contento
y para lograr, cuanto antes,
poder salir de paseo.
Es verdad que ella y Julián
trincaron con gran esmero.
Pero al lado de otros trinques
lo suyo fue un sobresueldo;
mientras en España hay golfos
campando bien, por sus fueros.
Francisco Barbachano

