Muy felices vacaciones les deseamos amigos. Volveremos en septiembre ansiosos de complacerles; para contarles a todos bienes y tan solo, bienes.
Ese es nuestro deseo pero el futuro es funesto. Solo se advierten tragedias y muchos crepones negros. Eso frustra, por supuesto, todos nuestros anhelos.
Pese a todo, créanme, no cesaremos a intentos para lograr que su ánimo alce alto un gran vuelo. Ténganlo bien por seguro: se lo juro y no les miento.
Será el cuatro de septiembre el día de nuestros sueños. Para lograr lo antes dicho pondremos doro el esfuerzo. Que pasen un buen verano y a la vuelta aquí estaremos.