Un trabajador social del Ayuntamiento de La Llagosta ha sido despedido tras destaparse que se ausentaba de forma reiterada de su puesto, llegando incluso a pasar parte de su jornada en bares, según han informado medios especializados en derecho como confilegal. La historia ha acabado en los tribunales, y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha dejado claro que el despido es totalmente procedente.

El empleado llevaba desde 2007 trabajando en el Ayuntamiento de La Llagosta, con una jornada de 35 horas semanales y un sueldo bruto mensual de 1.476 euros. Sin embargo, su situación personal dio un giro en 2023, cuando atravesó un proceso de divorcio que, según él mismo explicó, le afectó profundamente. Aun así, la Justicia no ha visto una relación directa entre ese momento personal y su comportamiento laboral.

Las sospechas del Ayuntamiento comenzaron a finales de marzo de ese año. Ante las dudas, el consistorio decidió actuar: abrió un expediente interno y contrató a una detective privada para seguir sus movimientos durante varias semanas. Lo que descubrieron no dejó lugar a dudas.

Durante el seguimiento, se comprobó que el trabajador abandonaba su puesto sin fichar, permanecía muy poco tiempo en la oficina —en ocasiones apenas unas horas— y realizaba múltiples salidas sin registrar. El caso más llamativo fue el 2 de mayo, cuando pasó gran parte de la jornada en bares. Además, llegó a justificar un supuesto trabajo fuera del centro que nunca pudo demostrar.

Tras todo este proceso, el Ayuntamiento inició un expediente disciplinario por faltas muy graves y acabó despidiéndolo en abril de 2024. Aunque el trabajador alegó que todo se debía a su situación personal e incluso denunció un posible acoso laboral —que fue descartado—, tanto el juzgado como el Tribunal Superior de Justicia han respaldado la decisión.