Francisco Barbachano
“Espérame en el cielo
cariñito adorado”.
La canta Antonio Machín
y la escucho emocionado.
Habla de un gran amor
que ya no está a mi lado.

La escucho en mi leonera;
o sea, en mi despacho,
donde voy pariendo ripios
cada viernes sin descanso.
Tan solo en agosto reposan,
por síndrome de agotados.

Soy de costumbres fijas
y por eso me equivoco.
Tantas veces en mi vida
seguro me he equivocado
que procuro, ripio a ripio,
los errores enmendarlos.

Y así transcurre vi vida
a mis ochenta y nueve años.
amo y soy amado
y por hijos y nietos cuidado.
Eso sí, me falta ella,
y eso no puedo olvidarlo!

Francisco Barbachano