
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha participado este viernes en el acto de presentación de la adjudicación de las obras de la variante C-59 de Sant Feliu de Codines donde ha destacado que esta inversión permitirá “mejorar la conectividad y la movilidad en Cataluña”.
En esta línea, Illa ha reconocido que esta obra, esta inversión, “forma parte de un contexto de inversión importante que estamos desarrollando desde el Govern para mejorar la movilidad en Cataluña” y ha destacado que “el transporte público es esencial para que la gente pueda desarrollar su proyecto vital”.
El jefe del Ejecutivo ha señalado que estas obras vienen de lejos, más concretamente de “del gobierno Maragall” y ha querido agradecer el trabajo realizado a todo el mundo que en diferentes etapas “han participado, lo han impulsado, lo han pedido, han trabajado para que se pueda hacer y de alguna forma han colaborado” para que hoy se dé el paso por “.
El presidente Illa ha afirmado que “gobernar es decidir, y decidir es priorizar” y enfatiza que esta obra “es un ejemplo de una decisión que hemos tomado” con el objetivo de “tirar el país adelante como sea”.
La variante de la C-59
El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha adjudicado, por un importe de 43,4 millones de euros, las obras de la variante de la C-59 que permitirá liberar del tráfico de paso el interior de Sant Feliu de Codines. Esta actuación mejorará la movilidad, la seguridad vial y la traza urbana, así como la calidad de vida de la ciudadanía. Se prevé que las obras empiecen a partir del verano de este año y tengan un plazo de ejecución de 30 meses.
Este proyecto se enmarca en las actuaciones que el Govern está desarrollando para fortalecer la C-59, que es un eje vertebrador de la movilidad en este ámbito, facilitando las conexiones entre municipios y proporcionando trayectos más seguros y cómodos.
La nueva variante tendrá una longitud de cuatro kilómetros y discurrirá por el oeste del casco urbano de Sant Feliu de Codines. En la mayor parte del recorrido, la sección de la carretera es de dos carriles más un tercer carril en sentido Moià para facilitar los adelantamientos en los tramos con mayor pendiente. En la parte con menos pendiente, la sección tendrá un carril por sentido.
Para favorecer la seguridad vial y evitar los choques frontales, la variante contará con un separador de flujos entre los dos sentidos de la circulación, formado por una barrera de hormigón. Hay que remarcar como elementos constructivos más relevantes un viaducto de 515 metros de longitud para superar el bache del Ullar y un falso túnel de 120 metros de longitud en la zona de Can Bosc que podrá realizar las funciones de paso de fauna y conector ecológico.
Las obras que ahora se adjudican incluyen la construcción de tres rotondas a nivel para conectar con la vialidad del entorno (carreteras de Gallifa y de Centelles), además de la reposición de caminos que dan acceso a propiedades adyacentes. Con la rotonda de la carretera de Gallifa también se generará un nuevo acceso a Sant Feliu de Codines desde la nueva variante.



