Ya han finalizado las obras de restauración ambiental y mejora de la conectividad ecológica en el torrente de la Grípia, en su paso por debajo de la N-150, en el término municipal de Terrassa. La actuación, impulsada por el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, a través de la Dirección General de Políticas Ambientales y Medio Natural, se ha llevado a cabo en un punto estratégico del corredor ecológico del Vallès Occidental, históricamente condicionado por la presencia de infraestructuras viarias y elementos artificiales que dificultaban el paso del agua y la fa.

El proyecto ha permitido eliminar uno de los principales obstáculos del tramo, el antiguo azud de Can Cintet, que se encontraba en desuso y completamente colmatado de sedimentos. Esta situación reducía significativamente la capacidad hidráulica del torrente y generaba un cuello de botella para la fauna, especialmente para los grandes mamíferos. Con el derribo del azud, y la retirada de más de 1.100 m³ de sedimentos acumulados, se ha recuperado el perfil natural del cauce y se ha mejorado notablemente la funcionalidad de la obra de drenaje existente bajo la carretera.

Las obras también han incluido el reperfilado del lecho del torrente, la restauración de los taludes y la revegetación con especies autóctonas, así como la eliminación de vegetación invasora, como la caña americana. Este conjunto de actuaciones contribuye a mejorar la calidad del hábitat fluvial ya reforzar la continuidad de los corredores verdes que conectan las cordilleras Litoral y Prelitoral. Aparte de los beneficios ambientales, la intervención reduce el riesgo de inundaciones en episodios de lluvias intensas, ya que aumenta la capacidad de desagüe del torrente y facilita la circulación del agua.

Los trabajos se han ejecutado minimizando las afectaciones al tráfico de la N-150 y respetando el régimen hidrológico del curso fluvial, que habitualmente presenta caudales muy bajos o inexistentes durante buena parte del año.

La actuación, con un presupuesto de 287.636,36 euros, ha sido financiada con fondos europeos Next Generation EU. El proyecto se enmarca dentro del Programa de Infraestructura Verde de Cataluña, orientado a reforzar la red de espacios naturales y seminaturales del país ya integrar soluciones basadas en la naturaleza en la planificación territorial y vial.

Además, la intervención se alinea con los objetivos de la Ley europea de restauración de la naturaleza, que fija metas ambiciosas para revertir la degradación de los ecosistemas. En este caso, el proyecto aporta una contribución de 62,78 hectáreas a la restauración de ecosistemas, reforzando el papel de los espacios fluviales como ejes clave de biodiversidad y conectividad ecológica.

Para dar continuidad a los trabajos y complementar las actuaciones, la Generalitat ha sacado a licitación la redacción de otro proyecto para restaurar el cauce de la Grípia aguas arriba y abajo de la actuación realizada, y que abarca también el torrente de la Betzuca. De esta forma mejorarán los tramos desde la línea de ferrocarril Barcelona-Manresa hasta la C-58.

Todo ello se basará en estudios previos de flora, fauna, hidráulica, erosión y residuos, con el objetivo de restablecer la función conectora estratégica del corredor del Vallès entre Collserola y el macizo de Sant Llorenç del Munt.