Francisco Barbachano
En un lugar de mi alma
vivirá siempre perpetuo
aquel veintidós de julio
en que guardaste silencio.
Me dejaste para siempre;
pero mi amor es eterno.

En un lugar de mi alma
está vivo tu recuerdo
con tu voz y tu palabra
y tus sensatos consejos;
de un amor irrepetible
que fue mi norte y mi guía.

En un lugar de mi alma
estás de noche y de día,
enriqueciendo mis sueños
a pesar de tu partida.
Tu recuerdo me acompaña
y así transcurre mi vida.

En un lugar de mi alma
estarás tu cada día
hasta que yo alce el vuelo
y se fundan nuestras caricias;
y así podré descansar,
junto al amor de mi vida.

Francisco Barbachano