En un lugar de mi alma vivirá siempre perpetuo aquel veintidós de julio en que guardaste silencio. Me dejaste para siempre; pero mi amor es eterno.
En un lugar de mi alma está vivo tu recuerdo con tu voz y tu palabra y tus sensatos consejos; de un amor irrepetible que fue mi norte y mi guía.
En un lugar de mi alma estás de noche y de día, enriqueciendo mis sueños a pesar de tu partida. Tu recuerdo me acompaña y así transcurre mi vida.
En un lugar de mi alma estarás tu cada día hasta que yo alce el vuelo y se fundan nuestras caricias; y así podré descansar, junto al amor de mi vida. Francisco Barbachano