Imagen de una fábrica de pienso en México

La compañía de Santa Perpètua de Mogoda Rosal-Mabrik, especializada en ingeniería, diseño y construcción de fábricas de pienso, ha cerrado el mayor contrato de su trayectoria con la adjudicación de una nueva planta de producción para el gigante mexicano Grupo Crío, uno de los principales referentes en la industria avícola del país. El proyecto, que se desarrollará bajo la modalidad “llave en mano”, se construirá en la península de Yucatán y convertirá a la planta en una de las más grandes y avanzadas del mundo en su sector.

La nueva instalación complementará las operaciones que Grupo Crío ya tiene en la zona. Contará con silos para almacenar hasta 70.000 toneladas de materias primas, cuatro líneas de molienda y una capacidad de producción de 120 toneladas por hora. En total, la planta estará preparada para fabricar hasta un millón de toneladas anuales de alimento para aves, cifra que la sitúa entre las mayores del mundo.

Además de la nueva planta, el acuerdo contempla la instalación de una línea de granulación adicional en la fábrica ya existente y la construcción de una torre para la fabricación y almacenamiento de soja integral, ingrediente clave en la formulación del pienso.

Aunque el importe del contrato no ha sido revelado, desde Rosal-Mabrik reconocen que se trata del encargo más importante de su historia, tanto por volumen como por complejidad tecnológica. “Este proyecto no solo consolida nuestro liderazgo en México, sino que refuerza nuestra posición como referentes en el sector de la ingeniería agroindustrial a nivel global”, han señalado fuentes de la empresa.

El acuerdo con Grupo Crío también refuerza el modelo de integración vertical de la compañía mexicana, que alimenta cada día a más de 20 millones de aves y busca optimizar su cadena de producción desde la formulación del pienso hasta el producto final.

Rosal-Mabrik mantiene una presencia destacada en el mercado mexicano desde los años noventa, donde ha diseñado y construido más de 50 plantas para las principales compañías del sector agropecuario. El contrato con Grupo Crío no es el único gran proyecto que la firma catalana tiene en cartera para este 2025: también lidera un consorcio adjudicatario de un macrocomplejo agroindustrial en Kazajistán, lo que demuestra su creciente expansión en mercados estratégicos fuera de Europa.

Con sede en Santa Perpètua de Mogoda, Rosal-Mabrik sigue apostando por un modelo de crecimiento sostenido basado en la innovación tecnológica y la internacionalización. El proyecto en Yucatán representa no solo una nueva planta, sino un paso firme hacia el liderazgo global en soluciones integrales para la nutrición animal.