Cosas que tiene la vida:
yo bajaba calle abajo
mientras tu garbo subía
y al pasar junto a tu lado,
como una rosa temprana
tu cuerpo a rosas olía.
Llegamos de extremo a extremo
yo, calle abajo y tu calle arriba
pero, la aroma de rosas
que al pasar tu desprendías
quedó perpetua en el aire,
como una aroma divina.
Cada día me paseo
calle abajo y calle arriba,
y, aunque no has vuelto a pasar
tan garbosa y tan bonita,
sigue en el aire la aroma
del rosal que tu traías.
Ya ves, me he hecho viejo,
y recuerdo aquellos días;
días de aroma de rosa
que eran penas y alegrías.
Te veo en sueños y añoro,
el rosal que tu traías.
Francisco Barbachano