
La sección 20 de la Audiencia de Barcelona dejó este martes visto para sentencia el juicio contra J.A.G.M, un vecino de Montcada acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa por intentar estrangular a su expareja en el interior de un coche el 27 de febrero de 2020, y en prisión provisional por estos hechos desde el 29 de febrero de ese mismo año.
El ministerio público, que aplica el agravante de discriminación por razón de género y la circunstancia agravante mixta de parentesco, solicita por este delito de homicidio en grado de tentativa 9 años y 10 meses de prisión, así como la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 1000 metros y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio durante seis años superiores al tiempo de la condena.
La fiscal, en su escrito de acusación, sostiene que esa noche el procesado, tras afirmar “lo siento, lo tengo que hacer, si no eres mía no eres de nadie”, comenzó a “apretarle fuertemente el cuello, estrangulándola con las dos manos”, hasta que la mujer consiguió huir aprovechando una distracción del hombre cuando pasó un coche cerca de ambos, que deslumbró con las luces al presunto agresor.
Durante el juicio, la víctima ha declarado que accedió a subirse al coche del acusado convencida de que “nadie hace daño a una persona a la que quiere”, pero que en un momento dado el hombre tiró hacia atrás el asiento que ella ocupaba -el del copiloto-, se subió encima y comenzó a apretarle el cuello: “y seguía, seguía, seguía….y yo le decía que parara, que tenía dos hijos que dependían de mí” -hijos de la mujer, fruto de una relación anterior-, ha proseguido.
Entonces, ha testificado la mujer ante el tribunal, dio una patada a la puerta del coche, logró zafarse del hombre y salió corriendo del parquin donde estaba estacionado el vehículo.
Los médicos forenses han corroborado que las lesiones que presentaba la mujer cuando fue examinada poco después de los hechos coincidían con un intento de estrangulamiento.
El acusado ha ofrecido una versión distinta de los hechos, al afirmar que en “ningún momento” pretendió acabar con la vida de su expareja.
Ha admitido que, quizás, pudo cogerla del cuello, pero ha explicado que lo hizo para defenderse y quitársela “de encima”, después de que ella “se abalanzara” sobre él y comenzara a arañarle.
Ha negado también que profiriera las palabras “lo siento, lo tengo que hacer, si no eres mía no eres de nadie”, y ha insistido que solo se estaba defendiendo, y que sufrió arañazos que le provocaron sangrado.



