Hoy me han contado la historia
de un legendario cantante
que recorrió el mundo entero
entre aplausos y entre gloria;
que su voz irrepetible
hizo en el bel canto historia.
Nació con el privilegio
que Dios le otorga al cantante.
Recibió el beneplácito
del público más exigente
y en los teatros del mundo
el ¡bravo! fue permanente.
Pero el malogrado artista
un día perdió la voz
y la gloria alcanzada
en olvido se quedó;
siendo todo, intento vano,
para recobrar su don.
Y dicen de ese gran divo
que entre lisonjas vivió,
en brazos de la locura
un buen día amaneció;
pues no pudo soportar
el silencio de su voz.
Francisco Barbachano