
Médicos y enfermería
al igual que auxiliares,
en el hospital de Granollers
son del todo ejemplares:
escasos en cuanto a plantilla;
pero grandes profesionales.
Lo lamentable y rastrero
son sus condicionantes;
los que impone el insensato
Institut Català de la Salut:
quedando claro, que el enfermo,
les importa un carajo.
La degeneración de mácula
és la antesala de un ciego,
y el hospital de Granollers
dice no tener dinero;
porque resulta muy caro
el urgente tratamiento.
La opinión del oftalmólogo
és un cero patatero;
y sufre porque es consciente
que te vas a quedar ciego.
¡Vaya cinismo, amigos,
ese recorte de dinero!
Francisco Barbachano

