El lago de Ponent de Granollers ha multiplicado la presencia de flora y fauna un año después de su transformación en un espacio naturalizado. La intervención, culminada en junio de 2025, convirtió un estanque ornamental en un hábitat acuático capaz de depurar el agua de forma natural y de autorregularse.

La mejora ha permitido sustituir los tratamientos químicos por un sistema de filtración vegetal. El agua subterránea circula a través de un lecho de gravas y plantas, que aprovechan nutrientes y contribuyen a mejorar su calidad. El modelo se inspira en el humedal de Can Cabanyes y permite prescindir tanto del cloro como del uso de agua potable.

La transformación ha favorecido la aparición de nuevos hábitats y la llegada de especies como ranas, libélulas, mariposas y garzas reales. En el lago también se han desarrollado plantas propias del entorno, entre ellas la salicaria y el nenúfar blanco, que contribuyen al equilibrio ecológico del espacio.

El lago, con una superficie de 3.600 metros cuadrados y construido en 1989 como elemento ornamental, se ha convertido así en un punto de observación de la naturaleza y de educación ambiental dentro de la ciudad. Las obras de mejora, que se retomaron tras las restricciones derivadas de la sequía, incluyeron el uso de agua no potable procedente de la mina de la Font de l’Escot y mantuvieron el sistema de bombeo para garantizar la circulación del agua.

El Ayuntamiento ha recordado que la colaboración ciudadana es necesaria para conservar el funcionamiento del ecosistema. En este sentido, pide evitar la liberación de peces, tortugas u otros animales, así como el vertido de alimentos o cualquier producto al agua, prácticas que pueden alterar el equilibrio del lago.