
Josep Casals ha sido elegido este martes nuevo alcalde de Vilanova del Vallès después de que el pleno extraordinario aprobara la moción de censura presentada contra la hasta ahora alcaldesa, Roser Colomé. La sesión, celebrada en el equipamiento municipal de Cal Trempat, estuvo marcada por una gran expectación y un ambiente de tensión.
Alrededor de un centenar de vecinos siguieron el pleno desde el interior de la sala, donde se escucharon silbidos y gritos dirigidos principalmente contra Casals. Además, más de una treintena de personas tuvieron que seguir la sesión desde el exterior a través de sus teléfonos móviles al completarse el aforo.
La moción fue registrada el pasado 30 de junio por los concejales Josep Casals y Xavier Fernández, que previamente habían renunciado a sus responsabilidades en el gobierno municipal, abandonado el grupo de Impulsem Vilanova y pasado a ser concejales no adscritos. La iniciativa contó con el apoyo del grupo municipal Unitat per Vilanova, con el que Casals ha alcanzado un acuerdo para formar un nuevo gobierno local.
El Ayuntamiento ya había informado a principios de julio de la convocatoria del pleno extraordinario para debatir la moción y había asegurado que, hasta su celebración, el consistorio seguiría funcionando con normalidad y manteniendo todos los servicios públicos.
Tras su nombramiento, Casals ha explicado que el nuevo ejecutivo afrontará el resto del mandato con un perfil de gestión y con el objetivo prioritario de “poner orden” en la situación económica del Ayuntamiento. Según ha manifestado, las finanzas municipales atraviesan un momento delicado, señalando que todavía no se han cerrado las cuentas correspondientes a 2025 y recordando que el anterior gobierno llevó al pleno la solicitud de un préstamo de 1,8 millones de euros.
El nuevo alcalde también ha asegurado que el consistorio ha perdido subvenciones por problemas de gestión y ha criticado el incremento de la plantilla municipal, que, según sus datos, ha pasado de 67 trabajadores en 2023 a 102 en 2026. Asimismo, ha afirmado que, pese a ser responsable del área de Dinamización Económica, nunca fue convocado a las reuniones en las que se elaboraban los presupuestos municipales, denunciando una falta de información compartida dentro del anterior equipo de gobierno.
Por su parte, Impulsem Vilanova ha acusado a Casals y a Xavier Fernández de actuar con deslealtad y de protagonizar un caso de transfuguismo. El nuevo alcalde rechaza esa interpretación y sostiene que ni él ni su compañero se han incorporado a otra formación política, sino que pasaron al grupo de concejales no adscritos antes de impulsar la moción de censura.



