El mototurismo en España es ya algo más que viajar sobre dos ruedas de un lado a otro de la península. Los aficionados al mundo de las motos se han convertido en un colectivo muy atractivo para diversos tipos de negocio, desde los casinos donde se puede pagar con PayPal online, y donde se pueden encontrar numerosas tragaperras dedicadas al mundo del motor, hasta un tipo de turismo especializado, donde es posible sentirse como Marc Márquez o Valentino Rossi por unas horas, corriendo en un circuito profesional.

Así, aunque los moteros siguen combinando su afición por el mundo del motor y la carretera con rutas en las que la cultura local, la gastronomía y el paisaje contribuyen a que cada viaje sea una experiencia única, debido en parte a la libertad que da el moverte en moto, hay una tendencia cada vez más popular, que es combinar estos itinerarios con visitas guiadas y entrenamientos libres en algunos de los mejores circuitos de motociclismo de España.

Una ruta muy popular entre los aficionados es la que une los circuitos de MotorLand Aragón, el Circuito de Jerez-Ángel Nieto y el Circuit de Barcelona-Catalunya, más conocido por la localidad donde se celebra, Montmeló.

El mototurismo, un fenómeno cultural y económico

Cada vez son más las agencias que ofrecen experiencias completas y especializadas para los aficionados al motor, y el eje formado por estos tres circuitos es de los más demandados. Los motoristas contratan paquetes turísticos en los que pueden acceder a los circuitos durante varios días, generalmente tres, para entrenar en ellos como si de profesionales se tratase.

Esto tiene también importantes implicaciones económicas, ya que esta cultura motociclista hace que se beneficien restaurantes, hoteles, comercios, e incluso talleres y estaciones de servicio. En localidades menos masificadas, como es el caso de Alcañiz, donde se encuadra el circuito de MotorLand, este impacto tiene incluso mayor trascendencia.

Al mismo tiempo, este fenómeno está ayudando a desestacionalizar ciertos destinos, así como a dar vida a estos circuitos fuera de la temporada de grandes premios. Si unimos a esto las concentraciones moteras o las rutas panorámicas vinculadas al mundo del motor, tenemos una nueva forma de entender el mototurismo como una experiencia mucho más completa de lo que era hace unos años. Pero ¿qué tienen estos circuitos que son tan atractivos para los aficionados?

MotorLand Aragón: Teruel existe y va sobre ruedas

Ubicado en Alcañiz, en la provincia de Teruel, MotorLand Aragón fue concebido como una “Ciudad del motor”, con un objetivo más amplio que albergar carreras. El circuito es una obra maestra moderna, diseñada por Herman Tiilke en colaboración con Pedro de la Rosa, con la idea de reemplazar al extinto Circuito Urbano de Guadalope.

Su construcción dio comienzo en 2006, y abrió sus puertas a la primera competición internacional en 2008, cuando se disputó el Campeonato de Europa de Karting, al que seguirían eventos como la World Series by Renault o el Campeonato de Europa de Motocross.

Fue en 2010 cuando MotorLand Aragón albergó por primera vez una prueba del Campeonato del Mundo de MotoGP, en sustitución de Hungría y ganando el premio IRTA al mejor GP del año, algo inaudito para un circuito nuevo. Al año siguiente, MotorLand se convirtió en un circuito fijo en el calendario de MotoGP.

El circuito tiene 5.435 metros, con espectaculares desniveles, largas rectas y un ángulo de seguridad que contribuye a que sea muy rápido y fluido para rodar. También tiene capacidad de ampliarse y adaptarse para, en caso de necesidad, acoger pruebas de Fórmula 1. La “Ciudad del Motor” alberga además un circuito de tierra, uno de karting y el TechnoPark MotorLand, con 7 edificios destinados al desarrollo de proyectos estratégicos en industria, tecnología e innovación.

Jerez-Ángel Nieto: la Catedral del Motor

Si hay un lugar en España donde el motociclismo se vive como una tradición, es en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto. Desde que comenzó a albergar el conocido como Gran Premio de España en 1987, apenas dos años después de su construcción, el circuito andaluz se ha convertido en uno de los escenarios más emblemáticos del Mundial de MotoGP, así como uno de los mejores circuitos del calendario.

El circuito gaditano destaca por ser revirado, técnico y exigente. Su longitud es de 4.423 metros, y alberga hasta 13 curvas de baja, media y alta velocidad, incluidas algunas con nombre propio, como la Jorge Lorenzo (anteriormente conocida como Ducados), Dani Pedrosa o, por supuesto, la Ángel Nieto.

El circuito de Jerez se utiliza también para Fórmula 1, deporte que, de hecho, debutó en sus pistas incluso antes que las motos: a comienzos de1986, apenas terminadas las obras, se disputó el Gran Premio de España de Fórmula 1, con pilotos como Ayrton Senna o Nigel Mansell. Desde entonces, el circuito ha acometido numerosas reformas, ampliaciones y mejoras para mantener su puesto como uno de los más emblemáticos del mundo del motor.

Montmeló: el potencial turístico de la capital

El caso del Circuit de Barcelona-Catalunya es algo diferente. Situado en Montmeló, a pocos kilómetros de Barcelona, aprovecha el enorme potencial turístico de la que es una de las ciudades más visitadas de Europa. Se inauguró en 1991 y, como Jerez, comenzó acogiendo primero el Gran Premio de F1 y, al año siguiente, el de MotoGP.

Desde entonces se ha convertido en sede permanente de ambos campeonatos, además de acoger otras pruebas como el International GT Open o la Copa de España de Resistencia (CER). Su pista tiene una longitud de 4.657 metros, y es conocida por su larga recta principal, de más de 1 kilómetro, sus curvas rápidas de apoyo y sus fuertes frenadas.

Su infraestructura, gestionada desde 2025 por Fira de Barcelona, cuenta con más de 50.000 m2 para celebrar todo tipo de actos, desde conciertos hasta ferias y congresos, con más de 15 salas interiores y nueve grandes áreas al aire libre.