
El proceso judicial por el controvertido taller de la Festa Major de Granollers de 2024 ya tiene una fecha clave en el calendario. El próximo 5 de mayo, el concejal de Cultura, Martí Pujadas (PSC), y tres integrantes de la colla de los Blaus deberán comparecer ante el Juzgado de Instrucción número 4 de la ciudad en calidad de investigados.
Los cargos: injurias y desórdenes
La citación responde a la investigación abierta tras la actividad denominada “Blaucops”, celebrada el pasado mes de agosto. La Fiscalía ha formalizado una acusación inicial que apunta a dos delitos concretos:
- Injurias a las fuerzas y cuerpos de seguridad: Debido al uso de simbología policial como blanco de ataques simulados.
- Provocación de desorden público agravado: Al considerar que la dinámica del taller —donde se enseñaba a fabricar “cócteles Molotov” con material inofensivo para lanzarlos contra imágenes de agentes— podría incitar a la violencia.
Crónica de una polémica
El taller “Blaucops” se convirtió en el foco de una tormenta mediática que trascendió los límites de la ciudad pocos días después de su realización. La actividad, organizada por la colla dels Blaus, proponía a los asistentes (incluyendo a menores de edad) lanzar botellas de agua rellenas de arena contra un maniquí uniformado de policía y una lona con la imagen de una furgoneta de los Mossos d’Esquadra.
Las imágenes corrieron como la pólvora por redes sociales, provocando la denuncia inmediata de sindicatos policiales como SAP-FEPOL, SME y el SPC, quienes calificaron el acto de “lamentable” y “adoctrinamiento en el odio”.
La postura institucional
Desde el equipo de gobierno local, encabezado por la alcaldesa Alba Barnusell (PSC), siempre se ha mantenido que el Ayuntamiento no conocía el contenido específico de esta actividad antes de su celebración, defendiendo el modelo de fiesta autogestionada por las colles pero lamentando el trasfondo del taller.
Por su parte, la colla dels Blaus emitió en su día un comunicado asegurando que el acto se enmarcaba en el contexto de la “ironía y la crítica propia de la fiesta”, negando cualquier voluntad de incitar a actos violentos reales.



