
La histórica pastelería Colomer, uno de los comercios tradicionales de Granollers, cerrará definitivamente sus puertas en la calle Joan Prim tras la próxima campaña de Pascua. El motivo es la jubilación de su propietario, Tomàs Colomer, poniendo fin a una trayectoria familiar que se remonta a finales de los años sesenta.
Más de medio siglo de historia
Los orígenes del negocio se sitúan en 1968, cuando los padres de Tomàs Colomer, llegados a Granollers desde París, comenzaron a elaborar pasteles en la ciudad. Sin embargo, no fue hasta la década de los años ochenta cuando se consolidaron el establecimiento y el obrador actuales, dando forma al proyecto tal y como se ha conocido en las últimas décadas.
Durante este tiempo, la pastelería ha sido testigo de la transformación del comercio local. Según recuerda el propio Colomer, cuando abrieron en su calle había alrededor de 22 tiendas en funcionamiento. Hoy, la mayoría han desaparecido y su establecimiento era uno de los pocos que permanecían abiertos.
El cierre de Colomer se enmarca, además, en una tendencia más amplia que afecta a las pastelerías históricas de Granollers. En los últimos años, varios negocios tradicionales han bajado la persiana por jubilación de sus propietarios y por la falta de relevo generacional. Esta situación ha provocado que algunos establecimientos, entre ellos Colomer, hayan experimentado un aumento de clientela al concentrarse la demanda.
Última Pascua y despedida
La pastelería cerrará definitivamente tras la campaña de las tradicionales “Monas” de Pascua, que será la última para la familia Colomer. Con ello, se pondrá punto final a más de cinco décadas dedicadas a la elaboración artesanal de productos de repostería.
Antes de despedirse, Tomàs Colomer y su familia han querido expresar su agradecimiento a los clientes que, durante décadas, han confiado en el establecimiento para acompañar celebraciones y momentos especiales. Con su cierre, Granollers pierde uno de sus comercios emblemáticos y un referente del sector artesanal local.



