Bajo la luz de la luna con una copa de vino y ebrio de fantasía con la trascienda en penumbra; te estoy escribiendo versos y recordándote niña.
Y te veo como entonces con tus trenzas amarillas; con tu mirada asustada y con tu vestido lila: el de la falda plisada, libre de toda malicia.
Cosas del vino y las copas recordando aquellos días que me han hecho verte niña, con tus trenzas amarillas y con tu falda plisada libre de toda malicia.
Pues aunque seas mujer, con mechones, falda estrecha, y esa cintura tan fina; yo te sigo recordando con tu belleza de niña y mi eterna fantasía.