
El consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, ha explicado este sábado por la mañana que el cementerio de Montcada i Reixac se integrará como espacio de memoria dentro de la Red de Espacios de Memoria Democrática de Catalunya. La adhesión se iniciará en otoño, durante la segunda edición del Ciclo de Memoria Democrática que organiza el Ayuntamiento de Montcada i Reixac.
La señalización del cementerio incluirá cinco puntos informativos: un panel panorámico en la pared exterior que ofrecerá una visión general; un panel específico en el espacio de la fosa; otro en el mausoleo dedicado a los vecinos asesinados en la retaguardia, y dos placas que resignificarán el panteón carlista y el panteón de los militares de la Maestranza de Artillería.
Este hecho se ha confirmado durante una visita institucional del conseller a Montcada i Reixac, donde se ha reunido con el alcalde, Bartolomé Egea, y otros representantes municipales para abordar diversos temas de interés local.
Este proyecto surge de un estudio técnico que documenta, por primera vez y con detalle, la fosa común del cementerio de Montcada i Reixac. El informe, encargado por el Departamento de Justicia y Calidad Democrática a través de la Dirección General de Memoria Democrática, fue elaborado por el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona Oriol Dueñas, y se presentó en octubre de 2024 durante la primera edición del Ciclo de Memoria Democrática.
Una de las aportaciones más relevantes del estudio fue poner de relieve la necesidad de señalizar los diferentes espacios del cementerio para que puedan ser reconocidos como lugares de memoria, contribuyendo así a la difusión de la narrativa histórica de la memoria democrática y al reconocimiento de las víctimas.
Desde la publicación del estudio, la Dirección General de Memoria Democrática y el Ayuntamiento de Montcada i Reixac han colaborado estrechamente para llevar a cabo la señalización de estos espacios, siguiendo los criterios de la Red de Espacios de Memoria Democrática.
La mayor fosa de represión en la retaguardia de Cataluña
En el cementerio de Montcada i Reixac está la mayor fosa de represaliados en la retaguardia de Cataluña durante la Guerra Civil, de la que sólo queda una parte. Este cementerio, entre el 19 de julio de 1936 y mayo de 1937, fue un lugar de ejecución y se enterraron unas 1.200 víctimas de la violencia política y social que se produjo tras el fracaso del golpe de estado de julio de 1936 contra la legalidad republicana. Se trataba de personas perseguidas por sus creencias religiosas, su militancia política o su posición socioeconómica.
La fosa del cementerio, inicialmente, estaba situada en la parte izquierda de la entrada, pero la acumulación de cadáveres motivó que el 18 de diciembre de 1936 el pleno municipal acordara abrir una nueva fosa común.
A raíz de la progresiva recuperación del orden público por parte de las autoridades republicanas y al objeto de identificar los cadáveres y depurar responsabilidades por los crímenes cometidos, la Generalitat republicana impulsó, entre el 3 de septiembre de 1937 y el 30 de marzo de 1938, una intervención instruida por el juez especial Josep Ma. Bertran de Quintana, dentro del sumario de cementerios clandestinos, y exhumó 450 cuerpos de la fosa, de los que 155 fueron identificados.
Más adelante, entre abril y julio de 1940, las autoridades franquistas reanudaron las actuaciones de exhumación y recuperaron 748 cuerpos. Los nombres de las personas identificadas fueron referenciados en la Causa General. Los cuerpos no identificados, unos 700, volvieron a ser inhumados en el foso situado a la derecha de la entrada del cementerio. Posteriormente, durante los años setenta, este espacio quedó parcialmente afectado por la construcción de una hilera de nichos.



